Memoria del Compás del Cante (capítulo X): “Mario Maya, 1993”- Entrevista con Rafaela Carrasco

Con la X edición del llamado “Compás” se realizó un cambio importante: Enrique Osborne Isasi se desvincularía de la Fundación Cruzcampo, dejando la distinción en manos de D. José Luis Cuesta, quien sería su responsable desde entonces. En la tradicional celebración en el Hotel Alfonso XIII de Sevilla, como de costumbre, volvieron a darse cita algunas de las principales figuras del momento, sin más pretensión que la de homenajear a un histórico bailaor: Mario Maya.

Mario Maya bailando en la celebración en el HotelMario Maya bailando en el Hotel Alfonso XXII el día de la celebración

Granada es una tierra que ha visto crecer en sus entrañas, en sus calles y rincones, a numerosos artistas, pero pocos de la talla de este superdotado del baile. Mario Maya nació en Córdoba en el año 1937, aunque fue en la capital nazarí donde inició sus primeros pasos en el baile, empapándose de las cuevas del Sacromonte tanto como las cuevas se empaparían de él.

En el año 1955, una pintora inglesa llamada Josette Jones realizó un retrato al óleo a aquel joven, con el que ganó un premio valorado en 200.000 pesetas. Dicho importe le fue enviado a Mario para que viajara a Madrid, con la intención de desarrollar de manera profesional su baile.

mario maya bailandoMario Maya en su época madrileña

Y es de esta manera, algo anecdótica, como se introduce en Madrid en la academia del Estampío y, posteriormente, en los ambientes flamencos de la capital, donde conocería a figuras de la importancia de Manolo Caracol.

Resumir las numerosas décadas que conformaron la carrera artística de Mario Maya en estas líneas resulta un tarea casi imposible. Podríamos ahondar en sus numerosas actuaciones en la Bienal de Sevilla, sus estancias en el Colmao Villa Rosa o en los tablaos Zambra, El Corral de la Morería o Torres Bermejas.

Sin embargo, por su relevancia, resulta de mayor interés mencionar dos grandes hitos en su biografía: en primer lugar, su pertenencia al Ballet de Pilar López, donde conocería a la que sería su maestra. Y por otro lado, en 1965, su traslado a Nueva York, tierra que fue testigo de numerosas obras de arte. Desde la otra orilla del Atlántico, dignificaría el baile flamenco en los grandes teatros, formando pareja con figuras como El Güito o Carmen Cortés.

Mario Maya y el GuitoMario Maya bailando con El Güito

La raíz del flamenco jamás se perdió de la vista de Mario Maya. Un bailaor, bailarín y coreógrafo que se empapó de la danza clásica, el jazz y la vida para enriquecer su baile, que era único. Único en su innovación y atracción por nuevas estéticas. Único en la forma de utilizar los pies y la cadera al servicio de la personalidad y la música. Único al sentarse sobre un taburete para iniciar desde ahí lo que podrían denominarse los ayeos de su baile, su inmersión en la creación. Y único en su filosofía, que apostaba por la personalidad, la formación y el conocimiento. De ahí florecen los nombres de Israel Galván, Rafaela Carrasco o Carmen Maya, su hija.

Por todo ello, aquel agrio 27 de septiembre de 2008, desde la capital hispalense, Andalucía no perdió a un artista, perdió a un reguero de agua nueva. Porque eso fue Mario Maya: café en la nieve.

Mario Maya mayor

Desde Los Caminos del Cante, agradecemos a la bailaora Rafaela Carrasco, que forma parte de esos frutos maduros que Mario Maya dio a la luz, la entrevista que nos ha regalado a todos los caminantes:

ENTREVISTA CON RAFAELA CARRASCO:

– Buenas, Rafaela. En primer lugar, me gustaría que nos comentaras algo acerca de cómo llegas hasta Mario Maya.

“Con 17 años me presento a unas audiciones que realiza Mario Maya en su estudio de la Macarena. En esta audición, me elige y empiezo a formar parte de su compañía como bailarina y repetidora”.

– ¿Cómo era como maestro?

“Como profesor no lo he tenido nunca, aunque ha sido un gran maestro para mí. A nivel de teatro, he aprendido mucho a su lado a la hora de crear espectáculos y conocer los entresijos de la escena”.

– ¿En qué estilo de baile te acuerdas o te fijas más en él?

“En realidad en todos, porque con él, para mí, lo importante no es lo que hacía sino cómo lo hacía. Era un creador, a parte de un gran bailaor, y estar a su lado te hacía tener una visión más allá del paso. Era casi dar más importancia al fondo que a la forma, aunque la forma era también extraordinaria”.

mario maya homenajeado Rafaela CarrascoRafaela Carrasco homenajeando al maestro Mario Maya con el Ballet Flamenco de Andalucía

– ¿Cómo era Mario Maya bajo los escenarios?

“Era muy exigente con el trabajo. Le gustaba mucho y exigía una gran disciplina.
A menudo nos hablaba de experiencias y momentos vividos personales, como anécdotas. Yo empecé a trabajar con él muy joven, pero fueron muchos años a su lado y con el tiempo nuestra relación se fue tornando más cercana y entrañable. Le gustaba ver a los artistas fuera del escenario y vivir momentos al margen del trabajo. Amaba el arte en general. Era muy culto y además un gran músico. Siempre estaba creando con la guitarra o con sus aparatos en casa momentos musicales para sus espectáculos”.

– Por último, ¿cuál dirías que es la característica principal de su escuela, su esencia?

“Como creador ha sido un pilar importantísimo para el flamenco, para la creación coreográfica flamenca. Sus primeras obras eran reivindicativas y con propuestas arriesgadas, y todas tenían un sello indiscutible del buen gusto, la limpieza en el trabajo y el conocimiento”.

Por Luis Ybarra.

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