Desde la mina.- Mayte Martín y Argentina ponen su sello en la posteridad del Festival de la Unión

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POR JOAQUÍN G. ZAPATA.- En La Unión, a 8 de agosto de 2017. Pese a tener cada una de ellas un concepto distinto del cante, su unión en una misma gala dio un resultado magnífico

Antiguo Mercado Público de La Unión. Gala doble. Recital de cante de Mayte Martín y recital de cante de Argentina. Aforo completo.

Primera parte de la gala. Mayte Martín al cante. Guitarra de Salvador Gutiérrez.

La cantaora catalana volvía al festival de La Unión siete años después de su última actuación, en el cincuenta Festival, ahora acompañada a la guitarra por Salvador Gutierrez. No es ninguna novedad desvelar que la catalana atrae a sus conciertos a público que no es estrictamente flamenco, circunstancia que se repitió ayer y que era ostensible con apenas observar el comportamiento de algún sector del respetable. Pese a esto, se personó en La Unión sin más apoyo musical que el de la genial sonanta de Gutierrez y con un repertorio estrictamente flamenco.

Dio comienzo al recital con un par de cantes por granaína a los que le fue desgranando los tercios con dulzura. Siguió con dos cantes mineros que quiso dedicar a su maestra Encarnación Fernández, pieza fundamental en su formación cantaora por estos estilos que hace treinta años le permitieran ganar la preciada Lámpara Minera. Se movió bien en la minera y pese a algún leve despiste tampoco falló en la cartagenera.

Entró en el mundo del compás para hacer una larga tanda de fandangos de Huelva con los que alternó otros naturales, sin perder el marcado del compás. Alternó estilos personales, de Rengel a El Carbonerillo pasando por Morente. Tras esto, un viaje por los sonidos de la soleá nos llevó de Alcalá a Cádiz y hasta a Triana, con una dulzura exquisita.

En las cantiñas evocó ecos de Pastora Pavón evidenciando asimismo una vez más que en su estilo de cante, tan destilado de melismas, es una de las primeras voces de todo el panorama flamenco actual. Finalizó con bulerías de corte clásico con las que alternó alguna copla popular.

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Segunda parte de la gala. El cante de Argentina. Guitarra de José Quevedo «Bolita». Palmas y jaleos de Los Mellis y Torombo.

Con una puesta en escena casi mística y mientras sonaban los primeros acordes de la guajira, aparecía Argentina sobre el escenario deslumbrantemente vestida de blanco. De pie al filo del escenario y con los brazos extendidos entona los ecos del primero de los cantes, mientras se produce un efecto de luz que parece rodearla con un aura.

Sus facultades para el cante son asombrosas, sin aparente esfuerzo consigue emitir una voz poderosa y limpia.

Una vez sentada, interpretó unas marianas rematadas con un ramillete de tangos que fueron desde los aires extremeños a los malagueños del Piyayo. Siguiendo por la senda del rescate, modernización y puesta en valor de cantes en desuso hizo la serrana a la que imprime un aire muy particular y ciertamente personal y la nana por soleá.

«Madrugar y trasnochar, subir y bajar la cuesta», tal y como cantara Chacón en su «minera» además de un taranto de Almería, fueron su muestra de los cantes de levante. Le siguió la malagueña de Gayarrito rematada con algunos cantes abandolaos: rondeña, jabera… El poder de su voz se hace especialmente patente en las siguiriyas con las que consiguió dejar bien alto su pabellón.

Optó por lo requerir el auxilio de las palmas en las alegrías y fue un verdadero acierto, no porque sus palmeros sean malos, en absoluto, sino porque el otorgar una cierta solemnidad al cante por alegrías es de agradecer máxime cuando casi todos los artistas lo ejecutan como un palo festero. Además la letra tenía mensaje, cantando a la Tierra y en defensa de la naturaleza.

Puso fin al recital por bulerías en las que recordó a Lole y Manuel con «El río de mi Sevilla», alternando con otras bulerías de corte clásico. Con el público entregado y puesto en pie, otorgaron bises por fandangos de su Huelva.

En la noche de hoy finalizan las galas flamencas del Festival Internacional del Cante de las Minas con la actuación del Ballet Flamenco de Andalucía que presenta «Aquel Silverio».

Desde la mina, Joaquín G. Zapata.

Fotos: Departamento de Prensa del Festival de Las Minas

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