El compás de la Plazuela pierde un baluarte con Juan Enri

Son personas que siempre están ahí. Sin hacer ruido y con su sencillez dibujada en la cara. Nunca fueron artistas profesionales, pero lo único que sabían hacer era regalar sus desplantes con enjundia y naturalidad. Esa que no se puede aprender en ninguna academia porque se nace con ella y se ensolera con las vivencias. (Extraordinaria foto por gentileza del amigo y caminante Juan López-Cepero Benítez)

El adiós de Juan Enri deja a la pataíta por bulerías de Jerez sin uno de sus grandes bastiones; ese baile corto, donoso y grácil que solo se puede ejecutar cuando se lleva el compás en el cuerpo como si fuera la propia sangre. Baile de vivencia en una loza, que dicen los más castizos. Juan Enri siempre será recordado cuando a la finalización de los recitales en las peñas de la Plazuela, especialmente en la suya de los Cernícalos, regalaba esa vuelta impagable dentro de lo más verídico de la tradición gestual jerezana.

¡Descanse en paz, nuestro más sentido pésame a familiares, allegados y amigos!

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