La saeta flamenca según Sevilla y sus artistas históricos (La toná del Cristo)

Espacio dedicado a la saeta en voz de los cantaores sevillanos. En el comienzo, escuchamos la marcha procesional “Amargura” de Font de Anta llevada a la guitarra por Rafael Riqueni, Manolo Franco y Paco Jarana en la XVII Bienal de Flamenco de Sevilla. (Detalle de la foto de Pastora en el interior)

Una vez creado el ambiente propicio, llegamos a la saeta propiamente dicha con Manolo Caracol (con sendas introducciones de Lola Flores y Gabriela Ortega); Tomás Pavón, Pastora Pavón, Pepe Pinto, Manuel Centeno, Pepe Marchena, Vallejo y Antonio Mairena. Todas con sus correspondientes marchas procesionales que en el período de Cuaresma cambiamos por la guitarra flamenca.

Como curiosidad reseñamos que en las saetas de Tomás, Centeno y Vallejo estos  cantaores utilizaron a modo de coda final la llamada “toná del Cristo” (*)

Dicho lo cual pasamos a compartir el enlace para escuchar nuestro programa en el podcast de “Los Caminos del Cante – Onda Jerez Radio”:

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Sobre la foto de portada Una fotografías de una serie de cinco que fueron realizadas en Sevilla por el fotógrafo Ángel Gómez Beadez, de nombre artístico Gelan, y se debieron de realizar hacia la primavera de 1935, para ilustrar un reportaje de L.C. Mariani sobre Las Saetas, que como sabemos era una de las especialidades de la Niña de los Peines, a la que llama «autoridad indiscutible del género», a quien nadie discute el título de «Emperadora del cante flamenco». No podemos por el momento precisar ni la fecha ni el periódico donde se publicó, pues el ejemplar que disponemos viene sin datos. La revista, casi con seguridad, debe ser Crónica o Estampa que eran muy similares en su diseño y composición.  Archivo: José Blas Vega, publicada en la colección “La Niña de los Peines, Patrimonio de Andalucía.


(*) Apunte sobre la “toná del Cristo”

Preparando el programa nos percatamos que estos tres grandes artistas sevillanos remataban sus saetas con la conocida “toná del Cristo”. Hoy vamos a conocer un poco más de ella aunque su naturaleza está envuelta en una nebulosa que nos obliga a tirar de la tradición oral. Y ya sabemos lo que esto supone en cuanto a la cautela que hay que tener.

De inicio, sabemos por ella que está toná del tipo “litúrgica” se atribuye a Tío Luis el de la Juliana y se suele cantar con la letra:

¡Oh, pare de almas
y ministro de Cristo,
tronco de nuestra Madre Iglesia Santa
y árbol del Paraíso!

De común están aceptadas algunas referencias por la flamencología. Una de ellas, la del ámbito gitano que nos dice de la existencia de un número de 33 (coincidiendo con le edad de Cristo). Otra, algo más documentada, nos llevaría al padre de Los Machado, Antonio Machado y Álvarez, apodado “Demófilo”, quien afirma que su número era algo menor pero por encima de la veintena, allá por 1881.

Esta toná debieran conocerla Silverio Franconetti (¿razón por la cuál está tan arraigada en estos cantaores sevillanos?) y Don Antonio Chacón, según nos cuenta el investigador José Blas Vega. De ahí que en su famoso libro sobre la vida y cante del considerado “Papa del Flamenco” incluya una separata sobre las tonás que éste debió conocer. En la descripción nos remite a su ensayo titulado “Las Tonás” (Málaga. El Guadalhorce 1967) en el que detalla un número de 34 tonás, la mayor parte ya recopiladas por “Demófilo”.

Para no abundar en demasía, Blas Vega afirma que “al parecer” Silverio interpretaba muchas de ellas. Unos conocimientos que desembocaron en Chacón – ¿también en la tradición cantaora sevillana? -, quien debió aprenderla del antiguo cantaor jerezano Manuel Molina.

Don Antonio, siempre siguiendo al recordado librero Blas Vega, debió frecuentar las versiones de Tío Luis de la Juliana que se terminaron por rotular como:

  • La toná grande: “Yo no te obligo serrana” 
  • La toná chica: “No te rebeles Serrana”
  • La toná del Cristo: “Oh pare del alma”

Esta última “y con el fin que no se perdiera” la puso Don Antonio Chacón como macho a su saeta, siendo cultivada a partir de entonces por otros cantaores, alguno de ellos  citados en nuestro programa de radio. Blas Vega en su libro de Chacón (pág. 222) admite que Paco Percheles la recoge como saeta de un veterano cantaor malagueño llamado Adolfo Carrasco “El Cuchillero” pero de nuevo cita a Manuel Molina como “informante” de Don Antonio. Sin embargo, en Jerez nada ha quedado de esta toná, al menos asociada al canto rezado de la saeta.

Gracias a la admiración y reconstrucción de la obra de Chacón por parte de Enrique Morente tenemos esta versión de la llamada toná del Cristo:

 

 

 

 

 

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