“Y Jerez tuvo una reina… La Paquera” (catando vídeos)

Llegado el mes de abril, y como un resorte, nos acordamos siempre de Francisca Méndez Garrido, “La Paquera de Jerez” para mayor honra y gloria del cante. He aquí un nuevo capítulo de nuestro serial “catando vídeos” para estos días de confinamiento. Ideal para disfrutar con un buen vino de Jerez. (En el collage, el grabado es de Conradi)

Porque fue en aquel mes de abril de 2004 cuando nos decía adiós para siempre nuestra cantaora. Quien con su voz asolaba, cual temporal de levante, las antiguas playas de San Telmo. En lontananza desde La Plazuela si uno se muestra atento “el aire se viste de cal / y dicen los marineros / que el aire viene del mar / y dicen que un Cristo sabe un cante / que nadie sabe cantar”, como pregonara de manera tan inefable Manuel Ríos Ruiz en las vísperas de la Semana Santa de Jerez de 1985.

Aquel abril fue también cuando Paquera se reincorporó en su cama al ver en la tele a su Cristo de la Expiración el Viernes Santo. Y le cantó una saeta que cuentan que hasta el Cristo jerezano llegó a volver el gesto hacia aquella clínica Asisa donde se había escuchado el último gemido de la cantaora. Una saeta que seguro sería muy parecida a aquella recogida por Rito y Geografía del Cante en la Ermita de San Telmo:

Pero no es este vídeo el reclamo de nuestra atención de hoy. Nos detenemos, por bulerías, en un vídeo cortito pero enjundioso. Está fechado en 1988 y viene del archivo de una serie rotulada “Caminos flamencos”. Este capítulo estuvo dedicado a “Jerez, ciudad de los gitanos” en coproducción de TVE y la Junta de Andalucía.

En su inicio, el recordado catedrático José María Pérez Orozco, a la sazón director y guionista de la serie, anticipa nuestro titular: “Ella es reina de un taifa del flamenco”… El capítulo se grabó en el patio de alguna bodega de Sanlúcar de Barrameda (como me ha confirmado Manuel Méndez, sobrino de La Paquera). Se contó con la inseparable guitarra de Manuel Fernández Molina “Parrilla de Jerez” y las palmas de su hermano Diego Méndez y su mujer Ángeles Asensio así como  de un jovencísimo Chicharito.

Dentro vídeo:

Desde la salida, Francisca ya avisa de sus intenciones: un decir rotundo, llevando la expresión al límite gracias a una facultades inauditas. No se percibe con mucha claridad pero yo diría que está cantando al muy exigente seis por medio. Tras un ayeo y la glosolalia el trailitrailitrailitrai apunta su ole tan personal en los comienzos de todas sus bulerías. Parrilla le secunda con media falseta, fruto de un entendimiento perfecto.

Paquera comienza con la bulería corta jerezana “Que doló de mare mía” (que es exactamente igual que la bulería para escuchar clásica de inicio con diferente ritmo). No obstante, en la repetición alarga el tercio en alarde de unas facultades únicas recogiéndolo y encajándolo con ese compás natural que es una joya. No solo nuestra Paquera era fuerza y temperamento. Ni mucho menos.

Prosigue con una copla “Debajo de la hoja de la lechuga” que algunos creen navideña por aquello de cantarse por tan invernales calendas. Pero en realidad es el fragmento, escrito en forma de seguidilla (entiéndase como estrofa literaria), de una canción popular. Fue de aquellas que recopiló y llevó al piano Federico García Lorca para que la cantara La Argentinita 1931. Quizás por eso haya trascendido algo más; aunque en Jerez se ha cantado toda la vida en sus zambombas. De hecho, ella añade la coletilla ¡Ay amor, ay amor, ay amante! / ¡Ay amor, que no puedo olvidarte! / ¡Ay amor, matita de romero! / ¡Ay amor, que olvidarte no puedo! tan abundante por estos lares. Los expertos comentan que ese “debajo de” señalan una temática amorosa. Tampoco es cuestión de abundar en ello. Pero quienes lo precisen no dejen de entrar en este enlace que lleva a un gran estudio del profesor Pedro Piñero sobre la Copla de las Tres Hojas:

http://www.culturaspopulares.org/textos6/articulos/pinero.htm

Casi sin dar tiempo a Parrilla a tocar dos acordes, La Paquera ahíta de flamenquería no se contiene y casi liga lo anterior con su mítica bulería de cambio dedicada a “Mi Cristo de la Expiración”. Cuando repite lleva la vocal “o” hasta las nubes del Cerrofuerte; luego con esa velocidad en la voz tan acuciante cuadra la bulería con una exactitud sorprendente. Es muy curioso que si paramos un poco el inicio suena al primer verso de la que se dice soleá de Juaniquí… ¿Todas estas variantes estaban en la bulería festera y colectiva que fueron ralentizándose y  ramificándose en soleás? Menuda pregunta. Hay más ejemplos.

A continuación hay como un corte que parece del documental. Y sí fijaros bien que aparecen ahora solo dos palmeros y no tres (¡un cabal gazapo!). Aparece Paquera cantando un juguetillo “Y la anduvo / el galapaguito / debajo del tubo”. Recordemos que también en el cancionero popular recopilado por Lorca aparece una Nana del Galapaguito (o Nana de Sevilla); si bien con otra letra. Lo engarza con otro juguetillo muy bailable: “¡Qué te quiero / que te quiero!” para encaminarse con esos andares tan peculiares a la fiesta que tiene lugar a continuación.

Cuatro letras son más que suficientes para comprobar que aquello de la reina de la bulería se queda incluso corto cuando nuestra Paquera, de la casta de los Méndez, hacía temblar los cimientos del arte jondo al compás de su gente.

José María Castaño @Caminosdelcante

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