¿Sabías que “Halloween” no es tan extraño en nuestras tradiciones?

Ante las peticiones sobre este artículo por parte de muchos interesados volvemos a subirlo para generar cierto debate y conocer algo mejor nuestra historia. Tal vez como un toque de atención sobre como nuestras costumbres más ancestrales están siendo fagocitadas por lo anglosajón y sus modas.  (En la foto: niñas con calabazas en la cabeza).

La celebración de Halloween y su implantación social está hoy día comúnmente aceptada por mucho debate que se quiera generar al respecto. Aunque se ha copiado el modelo norteamericano lo cierto es que la anual cita con los difuntos no es tan ajena a viejas costumbres de nuestros ancestros en pueblos cercanos. En la Sierra de Cádiz sin ir más lejos y hasta hace dos días, como quien dice.

Es decir nuestros antepasados, sobre todo los del ámbito rural, celebraban su particular “halloween” mucho antes del desembarco anglosajón y sus modas tipo Thrillers de Michael Jackson. Aquellas tenían otras denominaciones aunque el fondo del asunto era idéntico.

Para mayor abundamiento de esta conjetura señalamos a dos autores que consolidan nuestra teoría. Como es lógico os invitamos a que los leáis a ellos porque tanto María Jesús Ruiz (doctora en Filología Hispánica y profesora de la Universidad de Cádiz desde 1987) como Manuel Ruiz Torres (químico y escritor con 12 libros publicados de gastronomía histórica) son autores de reconocida solvencia en el campo de la investigación.

hallowenantiguo

Sus artículos aparecen publicados en la fuente que ha servido para esta publicación y que recomendamos: http://www.caocultura.com que descubrimos gracias al amigo Manuel Naranjo Loreto.

Haremos eso sí un pequeño resumen de lo que podéis encontrar en sendos artículos. El de la doctora María Jesús Ruiz se titula “Cantar y bailar la muerte” y focaliza su atención en ciertos rituales:

En la Isla de la Gomera se celebraba, ajenos a la liturgia cristiana, la Velá del Angelito para los niños que se precipitaban por acantilados y peñascos; accidente que, por desgracia, debía ser algo corriente. Se organizaba un traslado del cuerpo infantil al camposanto y se cantaba, con el padre al frente de la procesión el Baile del Tambor . Mientras los vecinos iban colocando al fallecido mensajes dirigidos al más allá. Con ello estaban seguros que el menor los entregaría a sus seres queridos directamente pues creían que no tenían que pasar por el purgatorio dada su inocencia infantil.

Refiere también la profesora María Jesús la Dansa del Vetlatori celebrada hasta no hace mucho en Valencia y otros enclaves del Mediterráneo. Un rito similar al de La Gomera pues se velaba al menor de 7 años (albaet) y donde los familiares se ponían a bailar y cantar una modalidad de viejo fandango ahíto de versos consoladores.

hallowenantiguo3

Más cerca, en la Sierra de Cádiz se celebraba el día de los difuntos subiéndose en romería al camposanto y a la entrada se dejaba un farol (podía ser también una calabaza o melón ahuecado) y ya en el campo se columpiaban al son de (imaginamos) viejas bamberas y otros cantos populares, se comían frutos de la época como el boniato y se probaba el nuevo mosto.

Os invito a leer de modo completo este interesantísimo artículo que María Jesús amplia con otros conocimientos de lo tradicional realmente admirables:

http://caocultura.com/cantar-y-bailar-la-muerte/

Por su parte, Manuel Ruiz Torres deriva su atención al ámbito gastronómico tan unido a cualquier tipo de celebración en un artículo titulado “No tan ajenos Halloween” en el que incluye unas interesantísimas notas:

Afirma el profesor Ruiz que “El Tosantos nació como una fiesta que cristianizaba la celebración pagana de la recogida de los frutos de otoño y nuestra relación con la muerte. No es casual que se implantara precediendo el día de difuntos”. Es algo que el cristianismo hizo en todas las fiestas asociadas a lo pagano: sobreponerle una fiesta cristiana; algo muy parecido a la celebración de la Navidad coincidiendo con el primitivo culto al nuevo sol.

Esa noche –continúa el autor – era la conocida como Samhain y en ella se celebraba la última cosecha del año y que se mezclaban tanto el verano e invierno como la vida con la muerte y convencidos que era posible pasar de un umbral a otro. En muchos sitios de España se paseaban esa noche con caravelas de asnos o calabazas con velas dentro “mucho antes de que le llamáramos Halloween”.

halloweenantiguomelon

Vecina de la Sierra de Cádiz preparando un melón ahuecado para la celebración de los difuntos. De la revista CaoCultura

Fijaros lo que cuenta el profesor Ruiz “se salía el 2 de noviembre al campo a comer boniatos asados y frutos secos con la creencia de que los difuntos podían así volver por unas horas a las que fueron sus casas terrenas” y esto ocurría en Ubrique (Cádiz) hasta hace unas décadas tan solo.

Por último, Manuel nos invita a asomarnos a la gastronomía de la tierra ciertamente influenciada por esta celebración asociada a los difuntos y que se refleja en la dulcería cadavérica de los Huesos de Santos por ejemplo.

No os perdáis el artículo completo de Manuel Ruiz porque cuece y enriquece:

http://caocultura.com/no-tan-ajenos-a-halloween/

Como podemos comprobar y volvemos al principio de esta entrega: una seria atención a nuestras tradiciones orales y costumbre de nuestros pueblos nos acercarían mucho más a quiénes somos sin necesidad de importar nada de otros países. Es una gran asignatura pendiente que tiene la cultura española antes que se pierda del todo y seamos todos un poco más norteamericanos cada día.

José María Castaño @Caminosdelcante

 

 

 

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s