Programa.- Recital directo de José Vargas “El Mono” a los diez años de su adiós

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Con José Vargas Vargas “El Mono de Jerez”tuvimos muchísimas vivencias muy enriquecedoras porque era tan buen artista como excelente persona y un gitano de bien. La circunstancia que falleciera prematuramente a los 60 años de edad nos privó de un cantaor cuyo magisterio iba más allá del cante y el baile por bulerías. (Foto portada por gentileza del gran artista gráfico Paco Sánchez)

Fuimos de las últimas personas en visitarlo en el lecho de dolor porque José no paraba de insistir a sus hijas que fuera a visitarlo al Hospital. Aquello se me quedó grabado a fuego y entonces, 13 de octubre de 2006, escribí estas líneas para la extinta edición de La Voz del Sur de Jerez, medio con el que colaboraba entonces.

(Nota: el programa de radio lo tienen más abajo)

Un texto que también incluí en su homenaje en mi libro “De Jerez y sus cantes” (Almuzara, 2008) en el capítulo “El Mono de Jerez más allá de la Bulería” y que paso a compartir con todos los caminantes con todo el cariño para la familia de José Vargas y su memoria:

El Mono de Jerez, la honestidad del compás

El arte de José Vargas siempre quedará en el sentido y la memoria de todos.

Mi amigo Antonio Higuero me comentó que José estaba muy grave en el Hospital de la Seguridad Social de Jerez. Le había encargado encarecidamente que yo fuera a visitarlo y no lo dudé. José Vargas El Mono era deudor de todos mis afectos porque siempre me demostró ser una persona honesta, un gitano de bien y, pese a su grandeza artística era un hombre con una humildad extraordinaria.

Personado en el lecho de dolor, mantuvimos una conversación de media hora. Todo su afán era materializar una serie de proyectos que tenía en mente una vez que sanara. Como si estando marcado por el ineludible destino, que ya lo tenía atrapado de forma inmisericorde, empieza a correr el cronómetro hacia la aventura final.

monojerez

Me comentó que tenía un ramillete de letras nuevas para la próxima Navidad y que quería hacer un cuadro con sus hijas; me preguntó por la forma de rescatar el material de la participación de los suyos en aquella ya mítica reunión de Las Familias Cantaoras de 2002; me insistió en la posibilidad de sacar un nuevo disco porque tenía muchos cantes en la alforjas de las vivencias…

Él desconocía por entero el alcance de su gravedad; luego en el pasillo una de las hijas, me confirmó que el único proyecto que quedaba era el llanto y la desesperación. Y ¡Qué momento escogió Undibé!… Cuando se inauguraba de forma oficiosa su Peña Flamenca de Tío José de Paula, en la que tantas veces derrochó su generosidad en forma de bulería del mejor cuño santiaguero, en la que poniendo en un grave aprieto a aquellos que lo consideraban un buen festero, demostró ser un intérprete de lo más completo cuando asumió la dirección del curso de enseñanza flamenca. Pero sobre todo, en ese pequeño templo de virtudes flamencas donde desplegó todo el sentido de su gran humanidad, de su respeto, de su gitanería, de su sencillez y de su entrega. ¡Qué momento más oportuno, Dios!

Antes que todos los jerezanos de su época José ya era un considerado artista en Madrid, puro espectáculo como en este famoso vídeo retrospectivo de La Bienal de Sevilla

Un muy reconocido artista en todos los niveles

Cuando buena parte de los hoy artistas jerezanos estaban comenzando, ya estaba José Vargas de primera figura en los tablaos de Madrid. Compañero de vivencias de José Monge Cruz Camarón de la Isla en su juventud había nacido en el número 5 de la calle La Sangre, en el corazón mismo del Barrio de Santiago en 1947. Desde muy niño, demostró un sexto sentido para el compás que le acompañó durante toda su vida. Debutó como tantos otros en los Jueves Flamencos de Manuel Morao en los sesenta y su gran espaldarazo se lo dieron dos señoras del arte, su paisana Lola Flores, quien lo incorpora durante algunos meses en su compañía y Antonia Gilibert “La Perla de Cádiz”, que lo contrató para su venta. De allí, al prestigioso tablao Torres Macarenas de Madrid donde alternó con toda la alta aristocracia flamenca que por aquellos años se movía por la capital como Caracol, Mairena, Fosforito, Fernanda de Utrera, Terremoto o Camarón. Sólo para estar entre ellos ya hacía falta ser muy bueno, y José lo era; pues pocos han elevado a la cima de lo fantástico el arte de lo festero como él. De vuelta encabezó los carteles de las más importante citas en peñas y festivales. Pienso que Jerez nunca le dio el sito que le correspondía. Ahora entiendo sus prisas. Descanse en paz este honrado gitano, ya ángel custodio de la eterna bulería.

José María Castaño @Caminosdelcante

Aquí pueden escuchar el programa especial que le dedicamos en nuestra programación de Los Caminos del Cante – Onda Jerez Radio:

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