Pepón Molina y aquellos regalos por bulería ‘fácil y al pie’

Su adiós tan repentino nos ha cogido a todos por sorpresa causando un profundo dolor. Pepón era todo simpatía y naturalidad, siempre regalando un par de letras por bulerías como quien reparte flores o poemas a cambio de nada. (Fotografía de su perfil de Facebook)

Representaba a uno de esos personajes de la intrahistoria del flamenco de Jerez. Siendo parte de sus misterios insondables porque, sin ser artista, alcanzaba un ritmo medido en la ejecución de la bulería corta realmente sorprendente. La ciudad del vino no sólo está compuesta por sus grandes y mediáticas figuras; en cualquier esquina sale un pintor de brocha gorda como Pepón y forma un lío con cuatro letras bien cantadas y ajustadas al más verídico compás.

Lo tenía en mente para uno de los proyectos de Los Caminos del Cante que quedaron en el cajón, como tantos otros. Se trataba de un documental sobre intérpretes algo desconocidos para los grandes públicos. Si bien es cierto que en círculos como La Buena Gente era de sobra mentado. No voy a decir que el amigo Pepón fuera capaz de subirse a un escenario y ejecutar un recital completo. No sería de justicia ponerlo en esa posición. Pero, en las distancias cercanas, siempre con una gran humildad, hacía un ramilletes por bulerías cortas que ya quisieran muchos.

Cuando nos encontrábamos me decía: ‘Pepe, mira esto (tocándose él mismo las palmas, como frotándoselas y hacía un par de letras)… mejor que yo habrá doscientos mil que canten, pero más fácil no’… Y me endiñaba un par de bulerías que remataba siempre con su sonrisa.

En una ocasión, un acreditado fotógrafo del rotativo La Vanguardia de Barcelona contactó conmigo para buscar alguna fiesta flamenca fuera de los circuitos convencionales. Fuimos a varias peñas y, al llegar a una antigua sede de La Buena Gente en la plaza San Lucas, estaban con el pescaíto de los viernes. Tuvimos la suerte de encontrar a Julio Cornejo y Pepón Molina en un mano a mano por bulerías. Se sucedían unas y otras, entre finos y cazón en adobo. ‘Mira esta Pepe, mira… mira… ves… al pie… fácil’… Aquel fotógrafo se marchó asombrado cuando le comenté que sólo eran aficionados con sus trabajos diarios en otros menesteres. Ese es un Jerez que se esconde de los focos pero que custodia la expresión cotidiana del pueblo llano.

Bueno, amigo Pepón, te debía estas líneas. Quiero hacer llegar a tus familiares y amigos mi más sentido pésame y agradecerte esos regalos en forma de bulerías que te surgían espontáneas y siempre generosas. Descansa en paz.

José María Castaño @caminosdelcante


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