El pasado 11 de abril, en la Casa del Carnaval de Cádiz, allá por donde asoma al cielo la Torre Tavira, tuvo lugar un nuevo encuentro de los dioses Momo y Baco. La experiencia de vinos, coplas y tanguillos vivió intensamente un segundo episodio. Esta vez fuera de los dominios de don Carnal y, pasada la Cuaresma, en tiempos de Gloria. Pero de Gloria de Chiclana. Para ser más concretos de un fino moscatel de ribetes alejandrinos. (En portada, Leo Power | Fotos: © Juan Salvador López)
La sabia palabra de Javier Osuna sirvió para que los numerosos presentes se introdujeran en la intra historia del Carnaval gaditano. Mientras, los vinos de Bodegas Manuel Aragón de Chiclana hicieron el resto aderezando con sus aromas la esencia de la gran celebración gaditana. Quien suscribe, José María Castaño, armonizó sensorialmente los hitos fundamentales carnavaleros con tres extraordinarios vinos. El fino más atlántico del marco de Jerez que el fundador de la bodega chiclanera dedicó al malogrado torero Manuel Granero; un excelente oloroso con cuerpo y bien estructurado con el nombre de Tío Alejandro y, cómo no, en la ínsula de Gades, el moscatel Gloria, uno de los caldos con mayor presencia durante el carnaval.
No queda sino dar las gracias a todos los presentes y participantes en esta nueva sesión, especialmente a los anfitriones y personal del Museo del Carnaval con Meni Torres a la cabeza, a Bodegas Manuel Aragón y a los artistas que ilustranos con voces y música estos pasajes inolvidables. Sin que sea un orden de importancia: el Trío Cádiz con Nandi Migueles (laúd), Kiko Moreno (bandurria) y el propio Javier Osuna (guitarra); Leo Brower y Manuel Sánchez con Edu Brihuega (voz todos ellos)
Aún fuera de los dominios temporales de Don Carnal, nos supo a Gloria, a Gloria de Chiclana hermanada con Cádiz a través del Atlántico y sus sensibilidades varias.
José María Castaño @caminosdelcante









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