De aquella generación de saeteros jerezanos que casi nadie nombra

Hemos comentado en muchas ocasiones que el gran peso específico de las primeras figuras Jerez en el cante, por su calidad y cantidad abrumadora, quizás haya solapado por su inercia a otros intérpretes. Muchos han quedado en la penumbra de un semi olvido y, en otros casos, como si nunca hubieran existido; pese a sus aportes de indudable interés. (En la foto compartida por Carbonero: ALGUNO de los intérpretes nombrados como Eduardo Lozano. Fuente: Cultural Equity con edición de Manolo Naranjo)

Quizás uno de los casos más llamativos pudiera ser la poca memoria que destinamos a un grupo de saeteras y saeteros que tuvieron una gran incidencia en la mitad hacia delante del siglo pasado. Toda una generación de ‘especialistas’ de la saeta a los que hoy quiero brindar unos minutos. En aras a acotar el contenido, y librarnos de las inevitables quejas, hablo de un grupo muy determinado de intérpretes que prácticamente lo único que cantaban al público eran saetas.

Otro denominador común, aunque no todos, es que solían recibir cierta prestación económica por sus rezos cantados. Dejamos pues, al margen, aquellos que solían hacerlo de forma esporádica o, en el otro extremo, cantaores flamencos generales que se prodigaban también en la saeta.

Algunas, como Ana María la Jerezana, llegó a grabar en disco. No hace mucho, La Cátedra de Flamencología de Jerez le otorgó el título de ‘Saetera Mayor de Jerez’.

Un capítulo en el libro ‘De Jerez y sus cantes’

A ellas y ellos les dediqué una sección en mi libro de Almuzara 2007 bajo el título de ‘Una pléyade de grandes saeteros’. Señalaba que ‘un numeroso grupo de cantaores jerezanos de esta época (nacidos en las primeras décadas del s.XX) se especializó en el género de la saeta, cante religioso de enorme dificultad y formaron toda una generación, muchos abonados al saeta pagada’.

Gracias al reclamo de algunos particulares, así como por las aptitudes y vocación de un nutrido grupo, apareció la figura del saetero fetén. A medio camino entre la devoción y la profesionalidad, se orientaron singularmente en esta forma de oración cantada.

Juna Romero Pantoja ‘el Guapo’ en el cartel de un homenaje que se le tributó hace pocas fechas

De entre todos, quizás el más conocido, fuera el grandísimo maestro en estas lides Juan Romero Pantoja ‘El Guapo’, nacido en el barrio de Santiago en 1924. Ostentó el título de “Saetero Mayor de Jerez” por la Cátedra de Flamencología y fue toda una referencia de cómo ejecutar el cante de la saeta, en sus modalidades de martinetes y siguiriyas. Era un habitual en los balcones de quienes ofrecían un estipendio, de ahí que aparezca por aquí. Por cierto, un hermano suyo Manuel Romero, que aparece en el cartel que mostramos como ‘el Guapo Chico’ no era el cantaor Romerito, sino otro. Un hijo suyo nos lo ha aclarado así:

‘Se da la circunstancia de que son dos hermanos los llamados Manuel, uno de ellos es Romerito de Jerez,el otro Manuel que aparece en el cartel,es mi padre,es el Guapo Chico,el porqué se llaman los dos igual es una anécdota bastante curiosa pero que no voy a contar ahora.Este Manuel Romero Pantoja «el Guapo Chico» es dos años menor que Juan y formaron pareja durante muchos años.Anotar que fue el ganador de la primera edición del concurso de saetas de la peña Buena Gente en el 1979’.

Hablando de su barrio, siempre se dijo que un grandísimo saetero, al igual que él, fue el padre de Diamante Negro, conocido como Perico el Tito. Por cierto, gracias de nuevo a Sebastián Ramos, hemos sabido de otro saetero con el mismo apodo de ‘El Tito’, en este caso con el nombre de Fernando Jiménez Suárez, del que hay algunas grabaciones de un concurso de Radio Jerez, creo que de 1963. Aquí un enlace de interés que publicó su nieto Diego Jiménez Vargas:

https://www.facebook.com/100001236770990/videos/4411416928909489/


Cartel de de un Concurso de Saetas celebrado en el Teatro Villamarta de Jerez en 1959. Aparece en la organización ‘La sección de Flamencología del centro Cultural Jerezano’, germen del que luego saldría La Cátedra de Flamencología de Jerez. Se pueden apreciar varios nombres de esta generación, así como el mote de ‘El Guapo Chico’ de Romerito. El documento pertenece a los archivos de la Cátedra de Flamencología de Jerez

Otros grandes nombres de la saeta jerezana de esa época

A continuación, relato algunos otros nombres de una gran calidad interpretativa a los que se recuerdan mucho menos que al anterior. En ese listado podemos reconocer a Juan Acosta Jorge (Jerez, 1912 – 1976) quien obtuvo numerosísimos premios y fue un clásico; como el Guapo, fue muy reclamado en los balcones de Jerez para cantar. Acosta solía prodigarse entre otras advocaciones a su Virgen de la Soledad de la Victoria. En 1962, con motivo del Concurso Internacional de Cante celebrado en el Teatro Villamarta de Jerez, se alzó con el primer premio por los cantes de Chacón.

Casi de la misma época fue Eduardo Lozano Pérez “el Carbonero” (Jerez 1925 – 1975), padre del guitarrista y profesor jerezano del mismo apodo. Cantaor general que trascendió por su notable ejecutoria en los cantes por saetas, por el que obtuvo también nutridos premios. Al igual que Acosta, también se encontraba en el cuadro del guitarrista Sebastián Núñez.

Un poco anterior a estos, aparece José Aliaño Palomo (nacido en 1902). Damos las gracias al aficionado Rafael Chaves Arcos por su aviso y por indicarnos este enlace en el que aparece suculenta información de este gran saetero santiaguero olvidado:

https://aventurerosdelflamenco.blogspot.com/2022/04/jose-aliano-la-epoca-flamenca-de-un.html

Revisando archivos de la época nos encontramos con otros auténticos especialistas de la saeta quienes prácticamente no salieron de ese ámbito; mas no sería justo obviarlos. Dos hermanos hicieron las delicias de los aficionados a este cante, los hermanos Jiménez Rendón: Fernando “El Tito” y Manuel “el Locajo”. Nómina a la que hay que sumar a Juana Domínguez, madre de Salmonete y Elu de Jerez, iniciadora de toda una generación de buenos saeteros, dotados de un timbre extraordinario. Sin olvidarnos de Miguel Bernal ‘Canalejas de Jerez’ – también conocido como el ‘Maletero’, por su oficio en la estación de trenes’- o Miguel Prado Sánchez ‘Rubio Triunfante‘, ‘El Niño de la Fortaleza’, Rafael Jiménez ‘El Lilo’ y ‘La Piteño’.

En esta fotografía de la Cátedra de Flamencología de Jerez. Aparece (primero izquierda) el gran saetero Juan Acosta ofreciendo un vaso a Javier Molina, en presencia del guitarrista Sebastián Núñez y un joven Juan de la Plata

Podríamos completar la nómina de estos ‘especialistas de la saeta’ con María la Macheño, también conocida como “la Bizca”. Con especial gusto cantaron Eduardo Soto ‘Sotito’ y Manolo Sevilla, sendos intérpretes muy reconocidos en el ámbito saetero. En estas lides, también fue destacable la aportación de Ana María Domínguez, más conocida como Ana María “La Jerezana”, llegando a grabar en disco. Hija del popular cantaor de fiestas y colmaos “el Batato”, apenas levantaba dos palmos del suelo ya comenzó a ganar concursos de saetas. Otra fue María López “La Jerezanita”, pero el destino quiso que muriera muy joven, hacia 1915. Es citada por Juan de la Plata en su libro “Flamencos de Jerez”, como destacada intérprete de saetas y estilos levantinos. De las más antiguas, aparece también María Pantoja, maestra de baile, de la que se han rescatado hace poco unos interesantes aportes. Y su lugar merece, María Monge Soto, una de las dos María Bala de Santiago, aunque con una vitola más devocional.

Nota del autor: Quizás se me olvide algún nombre, así que ruego nos lo hacéis saber sin ningún problema, pues en modo alguno es una omisión voluntaria.

En la época más moderna aparecen saeteros propiamente dichos (es decir, que apenas se prodigaban en otras lides del cante) como José Flores ‘Cascales’ y ‘el Pelón’ (yo incluiría también a Fernando y Paco Gálvez, aunque ya sabemos que ellos interpretaban otros muchos estilos, a Luis Santiago, Ramón Junquera ‘El Coco’ y Juan Junquera). Seguidos por Juan de la Bárbara y otros como Manolo Cornejo o Lorenzo Calderón a cierta distancia y algunas féminas de la talla de María Auxiliadora Romero, Rocío Tornero o Laura Millán. Este último grupo, tuvo grandes oportunidades de mostrar su valía en el Concurso Nacional de La Buena Gente y en el, tristemente desparecido, de Los Cernícalos en la calle.

Hoy, los nombres de todos ellos apenas cuentan cuando se habla de la tradición saetera de Jerez, de ahí que se agradecen algunos guiños por el Concurso de la Buena Gente. Al igual que invocamos la memoria de Rafael Infante que recopiló algunas grabaciones de este grupo para unos volúmenes monográficos en su serie Flamenco y Universidad.

Nuestra intención es al menos una breve reseña para que el olvido no se trague al completo sus aportaciones, ya fueran mayores o no, porque forman parte de la historia y es preciso reconocerlo.

José María Castaño @Caminosdelcante

Publicado por Los Caminos del Cante

Programa de radio y web del mismo nombre que se emite desde Jerez de la Frontera

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