Catando vídeos.- Ezequiel Benítez y José de Pura en el Teatro de Guadalcacín

Catando vídeos.- Ezequiel Benítez y José de Pura en el Teatro de Guadalcacín

La entidad local autónoma de Gualdacacín de Jerez se viene sumando a la programación flamenca de la ciudad con unos logrados carteles durante el mes de octubre en su Teatro Municipal. María Terremoto fue la encargada de abrir el ciclo el pasado día 5 de octubre. (La foto es de Anthony Aragón)

Ezequiel Benítez fue el encargado el pasado 11 de octubre de continuar un ciclo de recitales que rematará Tomasa Guerrero “La Macanita” este viernes 18. A nadie escapa que el cantaor jerezano está viviendo un momento dulce en su trayectoria. Tras la salida de sus discos “Quimeras del tiempo” y “Recuer2” sus comparecencias han ido subiendo en cantidad pero también en calidad y buen hacer.

El amigo José Antonio García Narváez nos regala este vídeo para compartirlo con todos los caminantes. Aquí lo tenéis:

Ezequiel, siempre bajo el prisma de su personalidad y su propia versión, principia con dos fandangos (al menos, a partir de la toma enviada). Uno con clara intención de recordar lo adeudado a Rafael Ramos Antúnez “Niño Gloria” con la letra “Todo el mundo quiere tener”. El otro “Mala lengua” por las sendas del fandango natural jerezano que posteriormente pudiera tomar el nombre de “El Almendro” y llegó a las más altas cotas artísticas con su sobrino Manolo Caracol. Aparte de las letras, la mayoría de ellas escritas por su padre Alfredo Benítez, destaca el gran gusto cantaor y valentía en la exposición con las que Ezequiel saca mucho partido a este estilo.

Tras los fandangos, José de Pura inicia el toque por siguiriyas para que Ezequiel retrate una galería de siguiriyas con una ejecución impecable. La primera de ellas según la versión que nos legó Manuel Torre de su tío Joaquín Lacherna con la letra “El alma se me había arrancao”. Cante corto y hablado, lleno de enjundia que Ezequiel marca con intensidad para adentrarse en los cantes atribuidos por la tradición oral a Tío José de Paula con “Pasaba la muerte delante de mí”; más cortos aún. Esta forma tan santiguera precisa además de un decir acompasado y lleno de ráfagas emocionales. Para finalizar, Ezequiel emplea el macho o valiente que la historia -al menos- otorga al Tuerto de la Peña con “Mirando pá el cielo”; un cierre exigente con sus dos primero tercios “levantados y largos” y los dos finales “entrecortados, breves y ligados de irresistible efecto” como confesaría el maestro Antonio Mairena a Ricardo Molina.

Bastan estos apuntes que nos ha regalado José Antonio García Narváez para comprobar el gran momento de Ezequiel así como su compromiso con la historia cantaora a la que pone siempre algo de su parte. Y de paso nos indica el porqué, en la actualidad, está pisando un lugar privilegiado en el escalafón flamenco. Razón por la cual está siendo cada vez más reclamado en tantos puntos del país por los grandes y más exigentes aficionados. Mención aparte merece la excepcional guitarra de José de Pura acompañando siempre con sentido, justeza y flamenquería.

José María Castaño @Caminosdelcante

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