La personalidad de Lola Flores fue tan arrolladora que aún sigue levantando torbellinos de todos los colores. El último por la ubicación de su futuro museo en Jerez, ciudad que la viera nacer. Más de 2.000 firmas llevan sus vecinos para que quede cercano a su primigenia calle Sol. Como consecuencia candidatos varios han ido a visitar la Cruz Vieja a la mayor prisa posible. (Foto de Lola alojada en Pinterest)
La ubicación del museo de Lola Flores debiera determinarse, en todo caso, por razones culturales e históricas con independencia del oportunismo. Aterrizando en el asunto meramente cultural habría que preguntarse si realmente Lola Flores es una figura adecuada para capitanear o integrarse en el Museo Flamenco de Andalucía. Que la Faraona tenía aptitudes “cercanas” al mundo jondo nadie lo pone en duda. Cualquier giro, gesto o mirada transmitía a raudales. Mas si nos atenemos a su legado artístico me temo que su perfil – tan inclasificable a veces – ¿no se sitúa más bien en los márgenes de la folclórica aflamencada? Es una pregunta y no una afirmación contrastando su repertorio frente al los de La Paquera, Fernanda de Utrera o La Perla de Cádiz, por citar algunas.

El Museo de Lola Flores para nuestra opinión debiera estar en su Plazuela natal, allá donde su monumento. Las calles Empedrada, Cerro Fuerte, Sol o Cruz Vieja poseen la luz que ella viera por primera vez en un entorno que huele a tanto a Flores como a Lola. No debemos olvidar, por otra parte, que hoy día esa parte de la collación de San Miguel necesita y mucho de un proyecto de estas características para su relanzamiento. Por lástima no solo hay una zona cero en Jerez y tal vez el eje Santiago – San Mateo – San Miguel se potenciaría con un importante trasiego de visitantes. Así se regarían a todas las áreas afectadas y no a una sola. Para ello también habría que conservar algunas casas cargadas de historia antes que la piqueta las borre para siempre y se nos acuse de terrorismo patrimonial.
Es solo una opinión ajena a voluntades políticas de uno y otro lado que ya solo ven en el museo de Lola Flores un arma arrojadiza y el puñado de votos de unos vecinos que reclaman lo que es suyo por derecho propio.
¡Pena, penita, pena!…
José María Castaño @Caminosdelcante

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