Desde Sevilla: “Alalá, el valor del cante”

POR LUIS YBARRA.- Hace unas semanas se estrenó en la gran pantalla “Alalá”, un documental que narra la situación actual de la barriada sevillana de Las Tres Mil Viviendas y la labor de integración que una fundación de la zona realiza a través de la enseñanza del flamenco. (Frame de la película documental)

“Alalá”, que en caló significa alegría, huye de los tópicos manidos del barrio para centrarse en el arte jondo como una tabla de salvación ante la penuria. Un instrumento para inculcar a los niños una serie de valores tan necesarios como el esfuerzo o el respeto, con la intención de ofrecer, además de una buena formación, nuevas oportunidades.

Desde el punto de vista artístico y cultural, el valor del cante reside en la capacidad de transmisión de sus intérpretes y en el misticismo que a ello envuelve, en su poética popular, profunda y directa, que es el legado de una sabiduría prestada, y en el arte como seña de identidad que nos define dentro de un contexto sociocultural. Por eso el cante es filosofía, literatura e historia. Por eso es tan grande. Y duele, y enseña y emociona. Pero más allá de todo ello existe algo que por su trascendencia social alcanza mayor envergadura, pues el cante también educa.

alalacartel

Cartel original del documental Alalá dirigido por Remedios Malvarez para Producciones Singulares

En este sentido, el flamenco, a través de sus diferentes disciplinas, es el resorte que de la forma más sencilla nos señala e impregna de los valores propios de nuestra cultura. El saber escuchar al compañero de al lado, la importancia de la convivencia y el altruismo que en ella se desarrolla -tú me enseñas, yo te enseño-, la obligación moral de valorar todo lo bueno que se posee, el prestar respeto y admiración a los que, por su maestría o experiencia, han de estar en un lugar privilegiado, la música como lenguaje universal o el esfuerzo que supone el dominio de un instrumento, la técnica del baile o el cante son algunos de los aspectos que giran en torno a este arte. Principios y valores en los que la fundación ha encontrado el espacio en el que trabajar con unos niños que con la música en la mano ven algo más de luz.

La historia, y desde hace algunos años las instituciones públicas, en mayor o menor medida han comenzado a darle al flamenco el lugar que merece dentro de la industria cultural; aún queda camino por recorrer. Algunos festivales, como el de Nimes o la Bienal de Sevilla, han demostrado que nuestro arte cabal también puede ser un recurso económico de importancia. Y este documental, lejos de todo ello, vuelve a incidir en algo que casi habíamos olvidado: la función educadora de todo lo que rodea al cante. Algo que tiene una ración de coraje y puñados de alalá.

Luis Ybarra @flamencojondo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s