Memoria del Compás del Cante: “Merche Esmeralda, 2006”

Actualidad

(Por Luis Ybarra).- El Compás había sido duramente golpeado con el fallecimiento de Antonio Gades, La Paquera y Chocolate, antiguos homenajeados por este premio. Por eso en el año 2006 el galardón lució un brillo oscurecido. Pero a fuerza de golpes se forjan los metales, bien lo saben las fraguas, y la distinción, sin olvidar el eco de su memoria, se volvió a inclinar hacia la belleza de la escuela sevillana de baile. Así Merche Esmeralda se convertiría en la siguiente “Nobel de Flamenco”.

Fue en la ciudad de Sevilla, la que Cernuda dibujó con poemas de ensueño, donde nació Mercedes Rodriguez Gamero, conocida como Merche Esmeralda, en el año 1947. Desde pequeña mostró un gran interés por la música, lo que le llevó a ingresar en la academia de Adelita Domingo para desarrollar su cante y su baile. Aunque, como muchas otras niñas de la época, pronto se inclinó hacia la danza. A los 12 años de edad, entró a formar parte de los espectáculos de las Galas Juveniles. Y algunos años más tarde, en una de sus primeras actuaciones como solista, mostraría sus extraordinarias cualidades sobre el escenario. Tanto es así que el mismo Antonio Mairena rompió a cantarle de manera espontánea. Así es el flamenco.
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Frame de Merche Esmeralda en TVE en los años 70

Y fue en Algeciras, algunos años más tarde, cuando Matilde Coral descubrió la hermosura de sus manos, que dibujaban versos de arena en cada compás. Entonces la maestra se volcó con ella, potenciando sus cualidades innatas. Merche Esmeralda despuntaba y su gracia exquisita le llevó a hacerse con el Premio Nacional de Baile en el Concurso de Arte Flamenco de Córdoba. Comenzaban los años 70. Y con ellos importantes apariciones en televisión.

La sevillana viajó junto a su baile por diferentes países, representado en sus espectáculos un concepto único de este arte. El concepto que le brindaron las mantones de manila de su tierra natal. Y así se lo mostró al mundo, mientras alternaba su actividad impartiendo algunas clases magistrales. En 1989 fundó el Ballet de la Región de Murcia, donde dejaría obras como “El cielo Protector” y formaría a bailaores de la categoría de Joaquín Cortés.

Más adelante, en los 90, participó en dos películas trascendentales bajo la dirección de Carlos Saura: “Flamenco” y “Sevillanas”. Y la guajira se plasmó en la historia entre delicias y abanicos. Porque así ha sido Merche Esmeralda: encanto sutil y amor por la danza. Una hermosura de extremada delicadeza. Una mujer con lino en las entrañas. Un cuerpo que huele a naranjo y baile. Decía una copla que primero nació Sevilla y luego fueron las flores. Ahora la voz de una esmeralda lo ha dicho:

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Merche Esmeralda braceando con su elegancia natural. (Foto: Galaxia Flamenca )

 
Entrevista Merche Esmeralda.

¿De dónde viene tu apellido artístico: Esmeralda?
Yo me llamo Mercedes Rodríguez y mi representante, Pulpón, cuando yo era niña y ya bailaba por algunos sitios, me dijo que Rodríguez no sonaba, que lo tenía todo el mundo. Entonces, mi madre, mi tía y mi abuela, una noche sentadas en una mesa camilla, comenzaron a hablar de nombres. Mi madre tenía unos pendientes, un anillo y un broche con esmeraldas, y cuando ella se lo ponía, yo siempre se los pedía porque me encantaban. Y en esa conversación mi abuela sugirió el nombre de Merche Esmeralda. Así me lo pusieron.
 
– ¿Qué recuerdas del momento en el que Antonio Mairena comenzó a cantarle de forma espontánea?
Yo tenía 16 años. Lo viví como un sueño. No me podía creer que Don Antonio Mairena, que iba con Don Juan Talega, bajara y espontáneamente empezara a cantar. Eso no estaba preparado. Tanto fue así que yo lo que hice fue bailarle al cante. Él me hizo un romance, que fue una preciosidad, y después, en una llamada que le hice, sacó un pañuelo; yo sabía que cuando él hacía eso era que se metía ya para adentro. Entonces me recogí debajo de él. ¡Fue todo tan intuitivo y tan bello! Lo recuerdo como una de las noches más hermosas de mi vida. Ahí empezó mi historia. Porque al día siguiente los periódicos hablaron de la proeza de Antonio Mairena y de una niña vestida de blanco con unos brazos de paloma, que se llamaba Merche Esmeralda.
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Pose de Merche Esmeralda. Foto El Correo web

– ¿En quién se ha fijado más a la hora de bailar?

 La verdad es que tuve la suerte de estar con los mejores del momento. Antiguamente los primeros que salían a actuar siempre eran los teloneros. Junto a otras niñas salía a hacer fandanguitos de Huelva, alegrías y otros bailes para calentar el ambiente. Luego ya salía Matilde Coral, Trini España, Farruco o Rafael El Negro… Yo era como una esponja. Y qué mejor escuela que esa. Yo cogía todo lo que me gustaba, tanto de los maestros como de los compañeros. Y así me fui formando, porque no había tantas escuelas.

 – ¿Tiene algún lugar donde le sea más especial bailar?

En mi tierra, por supuesto. La adoro y siempre me ha gustado bailar aquí. Aunque Sevilla es mucha Sevilla, y también me ha llenado de terrores. Siempre tuve ese doble sentimiento: el miedo y el placer de hacerlo. También ha habido otras ciudades que me acogieron con cariño, como Madrid, donde me desarrollé más como bailarina y encontré muchas oportunidades. Y ya por último los grandes teatros del mundo, como el Metropolitan de Nueva York o el Kremlin de Moscú. Es precioso poder contar esas cosas.

Luis Ybarra.

 

 

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