Hoy el cara libro me ha recordado que es el cumpleaños – hubiera sido, lamentablemente – de un buen amigo que se fue sin hacer ruido. De origen barcelonés, este jovial abogado se interesó con un gran respeto y amor por nuestro arte jondo hasta conseguir hacer la BSO flamenca de una novela. (Foto: Asabiya Mabg)
Xavi para los amigos había ido venciendo una por una muchas dificultades que la cruel enfermedad le atizaba. Tal vez, este ir y venir a los quirófanos se tradujera en vivir con una gran intensidad, consciente que cada momento podría ser el último. Recuerdo, cuando me propuso que colaborara con él en el proyecto ‘A cara o cruz’ le brillaban los ojos de modo muy especial por esta misma razón. En un mismo episodio ibas a unir sus tres grandes pasiones (no necesariamente por este orden): el derecho, la literatura y el flamenco. Su sueño, me comentaba una y otra vez, que por suerte pudo conseguir.
Su creciente afición lo hizo integrarse en algunas peñas como El Nitri de El Puerto de Santa María, ciudad en la que residía, o La Bulería de Jerez. Allí acudía solícito cuando sus múltiples obligaciones le dejaban.
Resultó que una novela de corte jurídico penalista estaba salpicada de escenas flamencas porque así le salió por querencia. Luego, pensó que el libro ‘A cara o cruz’ podía tener como aderezo un disco que reflejara los cantes que se iban prodigando en la trama. De este modo, surgió una novela con BSO flamenca. Un trabajo discográfico que contó con las letras de su gran amigo Julio Rivera; los cantes de Marga de Jerez y Ángel Torres con la guitarra de Juanpe Carabante.
Un legado sin duda que permanecerá entre sus amigos junto a aquella luz verde de sus ojos que invitaban con emergencia a vivir y a amar por partes iguales, dejando un gran testimonio de amistad y afición tan pura como noble por nuestro arte. ¡Felicidades, Xavi!
José María Castaño @caminosdelcante

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