Coincidiendo con el XXV aniversario de la peña flamenca Francisco Moreno Galván de La Puebla de Cazalla se lanzó un número especial de la revista de esta querida entidad. Me propusieron escribir un artículo que ahora comparto con toda la familia de caminantes. La Puebla de Cazalla y Jerez son muy diferentes en todo orden del ámbito flamenco, pero…
La Puebla de Cazalla y Jerez unidos en el 25 aniversario de la peña Francisco Moreno Galván
A simple vista pudiera parecer que moriscos y jerezanos tienen una concepción del arte flamenco diametralmente opuesta. Como si la afición de La Puebla de Cazalla y Jerez respondieran a estímulos bien diferentes a ciertas estéticas del cante, en una especie de antípodas dentro del género jondo.
Podríamos esgrimir el repertorio o las figuras más emblemáticas de uno y otro lado; sus respectivos enclaves, su historia y un largo etcétera. Si nos fijamos bien en sus dos principales celebraciones flamencas, tal vez se perciba mejor lo que quiero decir. Allí en la Reunión del Cante Jondo hay un rictus de seriedad que eleva la cita a la solemnidad de un ritual. Aquí en La Fiesta de la Bulería todo es (o lo era) algarabía y murmullo, con un público al que sólo le hace falta subirse al escenario para tocar las palmas junto a los artistas y marcarse una pataíta. Podría seguir con algún que otro ejemplo…
Jerez en la peña Francisco Moreno Galván
Pero todo lo anterior queda en entredicho, al menos desde la parte del olivar sevillano. Porque durante estos 25 años la presencia de artistas jerezanos en la programación de la entidad ha sido muy relevante. Juan Carlos Tienda me ha enviado un listado de casi 8 páginas de paisanos míos en los programas de la peña Francisco Moreno Galván. Un gesto que agradezco de corazón desde tierras borbóreas, aunque me gustaría que el camino inverso fuera algo más correspondido.
Recuerdo con mucho cariño mi presencia en la entidad que lleva como titular al admirado ‘andaluz renacentista’. En especial, aquella que viajé con el malogrado Manuel Carpio ‘Juanillorro’ para rendir homenaje a Tío Gregorio ‘El Borrico de Jerez’ en su centenario. Fue muy grande la satisfacción al comprobar el grado de cultura flamenca que se ha ido consiguiendo entre los miembros de la peña. Todo ello sumado a su compromiso por los saberes del cante más allá del propio recital y el respeto una vez comienzan los actos.

Escribo un poco de memoria, pero no debo dejar a un lado mi disertación sobre un trabajo que publiqué sobre la tradición de los cantes gaditanos en el maestro Aurelio Sellés Nondedeu. Su contenido concilió cierto interés para profundizar en el repertorio del considerado decano de ‘La Tacita de Plata’. Por este motivo, fue invitado a desarrollar un tema lleno de alicientes como fue desglosar la amalgama de soleás y siguiriyas, tientos y malagueñas que jalonan unos cantes gaditanos que exceden con mucho las alegrías, tanguillos o cantiñas de este emporio cantaor de primera magnitud. Nada menos que fui acompañado, por el entonces muy joven, Antonio Reyes de Chiclana y el guitarrista Antonio Higuero de Jerez. Fue la época en la que trabajé con el chiclanero para producir su primer disco, que llevó por título ‘Viento Sur’, en homenaje a Fernando Quiñones.
Con José Menese en la Hacienda Fuenlonguilla
Gracias a las anteriores comparecencias en la peña Francisco Moreno Galván puede conocer escenarios únicos e íntimos en La Puebla, donde la afición se hace un arte noble y un ejemplo del saber escuchar. Así, fui invitado a presentar una de las Reuniones del Cante Jondo de la localidad sin saber que se convertiría en una fecha muy especial. Fue la edición correspondiente al año 2015; una de las últimas comparecencias en la Hacienda La Fuenlonguilla del cantaor morisco José Menese Scott. Algo que siempre recordaré por su significado porque fallecería al año siguiente. De aquella noche, en la que llegué con la cantaora Elu de Jerez, tengo aún aquella sensación inenarrable que produce el más profundo silencio del público. Donde el cante por derecho se aprecia en sus cánones e itinerarios más verídicos. Del maestro José Menese en su Reunión ha quedado en el recuerdo aquellas memorables noches de reivindicación, social y artística. Cualidades que en buena parte le transmitió el titular de esta peña que ahora cumple 25 años.

La peña Francisco Moreno Galván y la placa homenaje a Juan Mojama en Jerez
Hay un noble y cabal gesto de esta casa que tampoco debo obviar. Sin duda, habla muy a las claras del grado de activismo flamenco de sus responsables. Os pongo en antecedentes. Hace unos años se cumplía el 125 aniversario del nacimiento del jerezano Juan Valencia Carpio, apodado como Juanito ‘Mojama’. Por desgracia este impresionante cantaor, la ‘Joya de la corona’ como lo tildé en mi libro ‘De Jerez y sus Cantes’ (Almuzara, 2007) no tuvo en vida la significación que le debería haber correspondido. Para arrojar luz sobre su figura se organizó un congreso auspiciado por la Universidad de Cádiz y organizado por Los Caminos del Cante al que acudieron grandes firmas de la flamencología. Como rúbrica al encuentro se colocó una placa conmemorativa en la que fuera casa natal de Juan Mojama, en la calle Honsario del barrio gitano de la Albarizuela de Jerez, el tercer y desconocido enclave flamenco de la ciudad. El sufragio del mármol fue por cuestación popular. Colaboraron muchos aficionados pero sólo una entidad de toda España: la peña flamenca Francisco Moreno Galván. No hace falta mayor comentario y sí el mejor de los aplausos.

Con Carmen Arjona y Patricio Hidalgo con motivo del libro sobre Pepe el Chachas
Puede que este tenor no tenga mucho que ver con el veinticinco aniversario de la peña Francisco Moreno Galván o, tal vez, todo lo contrario. Lo cito porque ha tenido lugar recientemente. De algún modo, ha reforzado los lazos de hermandad flamenca entre La Puebla de Cazalla y Jerez. En la primera oportunidad que he tenido, en calidad de coordinador del Espacio Expoflamenco de Jerez, he querido devolver las muestras de cariño de allí y que mi ciudad contara de algún modo con el espíritu que inunda la forma de entender el arte de los moriscos.
Cuando me enteré que Carmen Arjona había escrito una biografía sobre Pepe el Chachas no dudé un solo instante en invitarla a mi lugar de trabajo para que presentara su escrito. La autora vino acompañada del pintaor Patricio Hidalgo. Y la verdad es que a través de las palabras de ambos, con la figura de Pepe el Cachas como trasfondo, nos transmitieron de corazón ese halo que inunda La Puebla a través de sus aficionados, tan importantes siempre para la vertebración de nuestro arte. Hablaron del Bar Central, de las reuniones en el Arquillo y de todo aquello que corola esa manera de ser y estar en la vida que tiene su reflejo en el cante.
Agradezco pues a Juan Carlos Tienda y todos los integrantes que han formado esta querida entidad durante sus 25 años de existencia este ofrecimiento para esbozar algunas vivencias y pensamientos a vuela pluma. La peña Francisco Moreno Galván puede presumir de haber conseguido revivir el arte y las enseñanzas de su titular; el compromiso más indeleble de cómo la cultura flamenca en sus más diversas facetas es capaz de ayudar a nuestras vidas. Y de paso, esa llamada profunda y sincera desde lo más serio y solemne del cante para alcanzar la belleza y dignidad de una queja sonora que heredamos de nuestros mayores.
José María Castaño @Caminosdelcante

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