La Zambomba en Jerez, la pervivencia de un milagro cultural (II)

Comentaba ayer, usando las palabras de la profesora Virtudes Atero de la Universidad de Cádiz, que el romancero oral: “se había preservado amorosamente en la conciencia del pueblo” hasta su rescate bien entrado el siglo XIX por el romanticismo de la época. (La foto es por gentileza de Juan Carlos Toro)

¿Por qué dentro de la zambomba se cantan coplas alusivas al Nacimiento del Niño Manuel junto a otras que nadan tienen que ver con motivo religioso alguno? Esta es una de las preguntas más frecuentes que se hacen muchas personas en estas señaladas fechas .

¿Por qué se cantan también coplas que no son de temática navideña?

La temática del romancero es amplia y diversa. Dentro de ella nos encontramos con el romancero “del ciclo Navideño”: canciones y coplas que durante las largas noches del Adviento contenían letras alusivas al Nacimiento del Niño Dios (como “Los Caminos de Hicieron”). En un principio, compartían mesa con campanilleros; propios de los rosarios de la aurora pero que debido a su cercanía temporal desembocaron en la zambomba o los antiguos autos sacramentales.

¿Qué ocurre? Que buena parte del romancero se cantaba durante todo el año dividiéndose en ciclos festivos o de temporada. Pero esta costumbre se fue perdiendo de modo paulatino hasta prácticamente solo ejercitarla llegado el Adviento.

Los vecinos y las familias una vez reunidos en torno a las candelas entonarían las coplas propias de Navidad, las denominadas en Jerez como “Coplas de Nochebuena”. Pero una vez en faena, el pueblo recordaría otras muchas junto a aquellas que estaban alojadas en su memoria colectiva y que nada tenían que ver con la celebración religiosa. Un ejemplo, el romance de Don Bueso que cristaliza en la conocida copla de “Al pasar por Casablanca” dentro de la temática de los “amores fronterizos” (extendido por toda Europa y que proviene de un poema medieval). De camino, se ensanchaba el repertorio para llenar durante horas y horas las largas noches del invierno. Recordemos que entonces no había televisión, ni radio.

Fragmento de romance fronterizo, muy en la onda de “La cristiana cautiva” (Romance de Don Bueso)

Con el objetivo de un mero divertimento, se extendía el cuerpo lírico de la zambomba con romances de todo tipo hasta perpetuarse la misma en una amalgama de coplas de muy distinta procedencia. En ellas se incluyeron canciones infantiles y las de quintos (que las mocitas cantaban a sus novios cuando marchaban al servicio militar o las guerras), romances antiguos, canciones enumerativas dando vida a un pavo, sátiras al clero o coplas erótico – burlescas (buscando el guiño cómplice entre las mujeres cuando se reunían entre ellas: “padre cura mi marido / me quiere pisar el pie”…)

Esta sedimentación histórica de elementos populares fue conformando un patrimonio oral de una enorme riqueza. Un cuerpo lírico propio, ya conocida como zambomba, en la que podemos citar coplas de muy diversa temática. Como “El marinero al agua” (voto concepcionista); “El señor don Gato” (canción infantil); Los campanilleros (rosarios de la aurora – sentencias morales como el “Jesús disfrazado de pobre”); “Las doce palabras retorneadas” (enumerativas – cristianización de antiguos cantos paganos) o “Estando el curita” (sátira burlesca al clero – contenido erótico burlesco)… Y son solos algunos apuntes porque hay muchos más.

Fragmento de “Marinero al agua” de Castilla León. La temática nada tiene que ver son el hecho de la Navidad y sí con el voto concepcionista por el que se pone a prueba la fe del marinero

Trabilitrán navideño (añadido al texto original)

Fragmento de la divertida parodia del “señor Don Gato”, adaptada a la zambomba desde una canción infantil

Me temo que la zambomba popular al derivarse a la artística han perdido buena parte de esa variedad de temáticas hasta convertirse en un halago – muchas veces almibarado y pastueño – a la Sagrada Familia. Con ello, se ha perdido espontaneidad y sobre todo el humor, lo picante y las risas; la parodia de muchos personajes de las coplas. En esas representaciones navideñas de los teatros parece en ocasiones que se presencia un “repertorio de cámara” donde ya está prohibido hasta tocar las palmas o las panderetas. De antiguo – ¡y miren ustedes que nuestros mayores tenían mucho menos para festejar! – la gracia y el ángel eran consustanciales con la zambomba. Muchos vecinos y vecinas trataban de propiciar la risa; bien imitando personajes como La Micaela, vaya por caso, o bien empleando humildes disfraces como los delantales de las mujeres que se ponían algunos hombres, por poner un ejemplo. De más antiguo, según los expertos (como Manuel Naranjo Loreto), se sabe que las zambombas llegaban hasta el mes de enero y se fundían con el comienzo de los carnavales. De ahí, que fueran una celebración popular y profana a la par que religiosa. Se ha llegado al punto que invocar el gracejo propio de aquellas reuniones es poco más que una herejía. Muy al contrario de cómo celebraban su Nochebuena nuestros ancestros cuando había mucho menos postureo y ese artisteo de temporada, que predomina hoy, más barato de lo recomendable.

Continuará…

José María Castaño @caminosdelcante


Podéis acceder a todos los contenidos del número 163 de la revista Candil de la Peña Flamenca de Jaén, donde se incluye este artículo, en este enlace a un pdf:

Publicado por

Los Caminos del Cante

Programa de radio y web del mismo nombre que se emite desde Jerez de la Frontera

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