Aunque hayan pasado algunas fechas, no escapa a nuestro interés esta tanda de cantes levantinos que nos regaló José Valencia con la guitarra de Juan Requena en Jerez. Sin desmerecer los restantes homenajes, destacó el tributo a un cantaor injustamente valorado como es Joaquín José Vargas Soto “El Cojo de Málaga”.

Vaya por delante que nos gustan todos los registros de José Valencia, especialmente cuando se arrima a los decires de su tierra, Lebrija, con la soleá, siguiriya, cantiñas o bulerías… Pero no es menos cierto que José se ha ido curtiendo en oficio para ir ampliando de forma considerable su conocimiento. Una circunstancia que lo alza en cuanto a la redondez de una propuesta artística que la afición siempre agradece.

El vídeo que estudiamos a continuación se grabó durante su recital en la Peña La Buena Gente de Jerez el pasado mes de noviembre 2018. Por su encuadre se intuye que es de nuestro amigo Paco Zapata al quien damos las gracias.

Durante el mismo José Valencia realizó un recorrido por distintas formas de Levante, todas asociadas al tronco común de la taranta que hoy aparecen con diferentes nomenclaturas. Hemos destacado en el titular su tributo a El Cojo de Málaga pero hay otros destinatarios de igual importancia.

Aquí tenéis el vídeo alojado en YouTube:

El cante paso a paso:

Tras la introducción de la guitarra por parte del experimentado Juan Requena, José Valencia se adentra en el mundo de la taranta con una hermosísima letra “Un pañuelo me encontré / una mañana de niebla”. La misma fue popularizada por Pastora Pavón “La Niña de los Peines” quien la graba en 1913 en el sello Homokord con la guitarra de Luis Molina. Si bien hay un registro anterior que se debe a Niño Medina acompañado por Ramón Montoya en 1911, dos años antes con el sello Gramophon. La versión de José Valencia se nos antoja que tira a Pastora aunque hay algunos juegos de modulaciones -semitonos- que nos recuerdan la versión jerezano.

Es otra de las enormes confluencias entre Niño Medina y Pastora Pavón que algún día deberíamos estudiar muy a fondo; en muchos momentos son como dos gotas de agua en cuanto a giros y vocalización.

El siguiente cante nos trae la forma de cartagenera (léase también taranta – cartagenera). Con la letra “Donde se había bañado el león” José se acerca a otro gran cantaor en estas lides: Cayetano Muriel “Niño de Cabra”. Un intérprete que dejó un ramillete de grandes cartageneras (hasta 12 en su discografía), además de una versión propia conocida como el Fandango de Cartagena (que se suele interpretar con la letra “En mi burro mando yo”). De la versión de Cayetano con Enrique Molina (Zonophone, 1907) entendemos que José Valencia recorta un poco los tercios.

Para finalizar, José Valencia nos regala el reseñado y cabal tributo a El Cojo de Málaga con otra variante estilística del frondoso tronco de la taranta. Hablamos de la Levantica, una modalidad tarantera de cierto matiz almeriense que dejara grabada para la casa Gramófono en 1921 con Miguel Borrull a la guitarra. Es reconocible además por la conocida letra de “Ay la llamo… /…La tortolita en la mano” que también ejecuta José Valencia. Tal fue la personalidad que le injertó el malagueño Joaquín José que quedó para siempre como paradigma de este estilo; hoy poco empleado y que rescató el Festival de las Minas de La Unión. En algunos discos se le rotuló como fandango minero pero hoy prevalece el de levantica. Hemos destacado el guiño a El Cojo de Málaga quizás por ser el intérprete menos valorado de la muestra y el estilo en cuestión por su poca ejecución en los recitales. Todo ello, reitero, no desmerece en absoluto al resto de grandes intérpretes que recuerda, a su manera y con sus matices personales, José Valencia.

Volviendo a la levantica, sus características las dejó bien perfiladas el profesor José Luis Navarro en su tratado de “Cante de las Minas” (Historia del Flamenco, editorial Tartessos) cuando dibuja el juego de altos y bajos en las modulaciones. Unos melismas por así decirlo ondulantes que José Valencia marca primorosamente y con mucha enjundia.

Nota: en el vídeo de muestra, tras los merecidos aplausos, se repite justo el mismo cante de la levantica como una especie de bucle que no ocurrió en el recital original.

En definitiva, nos alegró mucho coincidir con nuestro amigo y gran artista José Valencia en Jerez, ciudad cantaora y hermana de su patria chica, Lebrija. Así como este hermoso detalle para la afición ávida de una visión más completa del hecho jondo y sin perder de vista su naturaleza de cantaor gitano y lebrijano.

José María Castaño @Caminosdelcante

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