Debemos admitir que la forma de exposición de la zambomba ha cambiado con los tiempos. Ni peor ni mejor, ni todo lo contrario. Una transformación que  se ha manifestado en muchas vertientes. Entre ellas, desde hace unos años,  la llegada de un ramillete de autores con nombre y apellidos en el devenir de la Navidad jerezana. (La foto de José es por gentileza de Alberto García Rodríguez albertfotog)

Antaño la autoría de las coplas nochebuenas era de origen colectivo; el pueblo fue amoldando viejos romances de corte religioso y añadiendo otras composiciones de muy distinta procedencia. La finalidad última era celebrar el Adviento de una manera  particular buscando, sobre todo, la diversión de los parroquianos. Detalle en el que abundaré en estos días.

La zambomba moderna y aflamencada trajo tanto a artistas como a espectadores al igual que autores de letras y música con nombre propio. No es cuestión de extenderse pero podemos concretar en los más significativos como Antonio Gallardo, Parrilla de Jerez o Terremoto hijo. Su mayor triunfo fue comprobar como sus coplas entraron de lleno en el cuerpo lírico navideño y, por ende, en las voces del pueblo. Es decir, junto a “Los caminos se hicieron” del siglo XVI se cantan hoy creaciones personales como “Su carita divina” o “El Patriarca Manué” en una perfecta alternancia.

Por fortuna esta renovación de la Navidad jerezana continúa a buen recaudo. Hablo del gran artista José Gálvez, otra gran batuta de madroño y anises de nuestra particular Nochebuena. Así lo ha venido demostrando mucho años. Y así lo ha certificado de un modo claro en la pasada zambomba celebrada por la Peña Buena Gente en el Teatro Villamarta de Jerez el pasado 8 de diciembre.

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Un momento de la zambomba celebrada en Villamarta por La Peña Buena Gente de Jerez dirigida por José Gálvez

Al gran trabajo de José Gálvez en la conjunción de las voces de un maravilloso coro le siguió un racimo de arreglos extraordinarios con los que aportó unos giros novedosos sin perder de vista la raíz. Un detalle que se pudo comprobar mejor en los villancicos menos conocidos como Santa Rita o San Antón.

Pero ahí no queda el asunto. José Gálvez, guitarra en mano, firmó dos o tres composiciones de una altura inigualable. Puedo citar, por poner un ejemplo, el dedicado a La Paquera lleno de enjundia y sensibilidad para la voz de Jesús Méndez.

La dirección artística de la Zambomba de La Buena Gente en Villamarta en estas tres vertientes colocan a José Gálvez por derecho y merecimiento en un nombre propio de la Navidad jerezana. Siguiendo nada menos la estela de quienes he nombrado, suponiendo el mayor de los honores. Felicitamos también a la entidad del barrio de San Mateo, la Buena Gente, por la feliz consecución de su espectáculo. Muy a la altura de su cuarenta aniversario; una existencia en los que siempre fueron protagonistas en la conservación de las coplas navideñas de su ciudad.

José María Castaño @Caminosdelcante

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