Los caminos de la siguiriya (3): Fernando Terremoto (vídeo)

HOY RECORDAMOS A TERREMOTO.- Fernando Fernández Monge (1931 – 1981) representó una de las grandes cimas de la siguiriya de Jerez de todos los tiempos. Su rajo cantaor, el eco gitanísimo, su anarquía y visceralidad eran cualidades excepcionales para la interpretación de este cante. El tema que será protagonista en nuestro X Curso de Verano 2018.

Siempre hemos considerado que la condición de siguiriyero fetén tiene algo de especial. Esas voces nacidas para el dolor que presentan ciertas dosis de rebeldía. Unos intérpretes que se arrojan al precipicio con la intención de transmitir al máximo más que gustar en mayor o menor medida.

Toda la información de nuestro curso de verano 2018 “Los Caminos de la Siguiriya”: https://loscaminosdelcante.com/2018/04/10/ya-esta-aqui-nuestro-x-curso-de-verano-2018-los-caminos-de-la-siguiriya-i/

Fernando Terremoto tenía todas esas aptitudes y además un eco impresionante, como si su metal de voz lo hubieran esculpido para este cante. A modo de anticipo de nuestro curso nos vamos a detener hoy en un vídeo de la serie que grabó para Fernando Quiñones en RTVE (1977) en YouTube by Roberto Bermejo:

Nuestro cantaor aparece con la guitarra de su primo Manuel Fernández Molina “Parrilla de Jerez”. Si os fijáis el tono de la guitarra es brillante; se comprueba que está al 4 por medio. Ya en los primeros acordes, Terremoto hace una dedicatoria muy especial: a su médico de confianza y amigo Antonio Valencia. Da la casualidad que soy vecino de su antigua casa y también que uno de sus hijos, Francisco Javier Valencia,  es un asiduo de nuestros cursos.

“¡Viva Jerez!” – lanza Fernando. Algo también muy característico en el inicio de sus cantes. Por su parte, Parrilla se inicia con una falseta que nos viene de la herencia sonora de Javier Molina . Un fraseo, en re menor, que ha traspasado las fronteras del tiempo y continúa en plena vigencia.

De ahí que Las Jornadas de Estudio de este año lleve el título de “Una guitarra para el siglo XXI”. Aquí más detalles: https://loscaminosdelcante.com/2018/02/23/javier-molina-protagonista-de-las-iv-jornadas-de-estudio-del-cante-uca-ciudad-de-jerez-2018/

El “ayeo” inicial del cantaor es toda una declaración de intenciones: va rebuscándose en sonidos cortos para dolerse con la mayor intensidad que le es posible. Balbucea, recorta y lanza esos característicos “muayyy” marca de la casa aderezado con un juego de vocales que nos llevarían a Juanito Mojama. Según el propio Terremoto, su tío era el cantaor “más gitano que había escuchado nunca” (Testimonio en la serie Rito y Geografía del Cante de RTVE). Es curioso como sigue el ayeo con los ojos; todo su ser era un ser cantaor.

Respecto al repertorio empleado creemos que, a su forma y manera, Fernando rinde homenaje personal a Manuel Torre con dos de sus estilos, pero en el primero con muchas variantes, pues no está del todo claro, y alguna tela que cortar:

1.- Se inicia con la siguiriya “Contemplarme a mi mare”. Es todo un “collage” o mosaico de siguiriyas de acento jerezano como comprobaremos. Esta mezcolanza pudiera venir porque el cantaor tiene insertados los códigos siguiriyeros de la tierra pero fuera del ámbito académico. No hay nada estructurado, ni premeditado. Es la escuela de la calle y de la vivencia; la hermosa anarquía del cante natural. Por eso cruza los estilos por instinto creando piezas únicas a golpe de emoción.

Vayamos al cante. De principio, destaca la rotundidad de la primera palabra “Contemplarme”, a modo de una llamada de atención. Nos pone en la duda si estamos ante el estilo atribuido a Manuel Molina de preparación o al homónimo de Manuel Torre que está basado en el anterior. Los Soler manifiestan que éste último hace una recreación “acortada”, con mayor carga emocional y crudeza de la siguiriya de Manuel Molina de inicio más alargada musicalmente.

En realidad Fernando huye de esquemas preconcebidos y se sitúa en un estadio intermedio de esas dos variantes. Ni es tan largo el primer tercio para atribuirlo a Manuel Molina ni tan corto como para adjudicarlo a Manuel Torre.

Fijaros cuando completando el primer tercio utiliza el juego de vocales al pronunciar “mi mareaueoi”.Como todos los cantes de inicio es algo plano, narrativo incluso. Pero Fernando cuando dice “loquito perdío” injerta un alarde de su propia cosecha. Unos melismas algo barrocos que le son muy característicos.

¡Y qué decimos cuando añade de su propia cosecha ese “a mi mare Luisa de mi alma que”! Está lleno de intensidad y acelerando la dicción. Aquí – en el segundo tramo del cante – se olvida de los anteriores modelos y se introduce claramente en el estilo de Joaquín Lacherna, versión su sobrino Manuel, pero plagado de una inconfundible personalidad “terremotera”. (Agradecemos como siempre al maestro Alfredo Benítez, quien nos acompañará en el curso algunos días, la conversación que hemos mantenido con él sobre esta joya y sus siempre aleccionadoras apreciaciones )

Por tanto, tenemos cuatro grandes siguiriyeros en una misma estrofa y fundidos en el metal del santiaguero: Manuel Molina / Manuel Torre (“Contemplarme a mi mare / que no llore más”) + Joaquín Lacherna (en la repetición “Tú le contempla a mi mare Luisa de mi alma que”) y como no el propio Fernando con sus aportaciones personales en todo este recorrido. La escuela del corazón.

Tras el cante de preparación, Parrilla nos regala otra falseta llena de enjundia, muy de pulgar y flamenquísima, sin estorbar al cantaor.

2.- Fernando Terremoto acomete un cante de cierre (o macho de la siguiriya) muy usual en su repertorio y que también debemos al genial Manuel Torre, el popular y mítico “Santiago y Santa Ana”. Esta forma es otra de las atribuciones al gigante de la siguiriya de Jerez y está basada en Los Puertos. En concreto en la que se atribuye a Curro Durce. Manuel le resta algo de musicalidad y es más hablado. Otra recreación que se le adeuda al plazuelero no desde el intelecto sino del instinto.

Una siguiriya de cierre que le venía pintada al eco transido de Terremoto quien hizo muchas grabaciones de la misma y siempre distintas. El recorte en el segundo tercio, justo cuando dice “De Santa Ana” es sencillamente genial, además lo secunda con un giro del cuello. Una expresión que se me apura contestataria, como cuando uno se revuelve tras un golpe. Todo al igual que el jipío continuado en la vocal “i” que remata con un gitanísimo “ay” cargado de énfasis y que levanta los olés en el plató. Un verso que quiebra constantemente en el remate final, en valiente.

Todo ello hizo muy grande a este gran siguiriyero jerezano que como dijo en su momento Manuel Ríos Ruizera el cante de Jerez con todas sus llagas y todos sus caireles”. Terremoto de Jerez para mayor gloria y honra de nuestro arte.

José María Castaño @Caminosdelcante

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