“Un doble de anís del bueno”… Antonio Reyes y Jesús Méndez (Concierto de Navidad)

En la web del Teatro Villamarta anticipábamos que La Navidad se puede disfrutar musicalmente desde muy distintos ángulos y perspectivas. Las estampas del Nacimiento del Niño Dios han inspirado desde sinfonías de la música clásica a la orquesta doméstica de las casapuertas compuesta por zambombas y panderos. (Fotografía: Juan Luis Monge Romero)

Bien es cierto que la zambomba, al menos en su origen, no tenía una naturaleza flamenca sino colectiva y anónima oriunda de villorrios de ámbito rural y luego trasladadas a los patios de vecinos. No quiere esto decir que los flamencos no hayan interpretado La Navidad a su manera, la mayor parte de las veces injertándoles giros y compases propios del arte jondo en aquellas composiciones populares. Basta citar como ejemplos a El Niño Gloria o Canalejas de Puerto Real, entre otros muchos.

Junto a ellos, fue proliferando el “autor” navideño que uniendo todo lo anterior fue capaz de firmar obras de un alto valor artístico y que incluso están siendo asumidas por el pueblo llano en sus reuniones. Ya se sabe aquello de “que hasta que el pueblo no las canta las coplas no son”.  Y ahí están las rúbricas magistrales de Antonio Gallardo, Parrilla de Jerez, Manuel Alejandro o Fernando Terremoto hijo como indudables muestras del mejor hacer en la composición navideña.

Digo todo esto porque el “adviento de autor” fue el eje fundamental de lo ofrecido ayer durante el Concierto de Navidad del Teatro Villamarta cristalizado en coplas de creadores y algunas populares pero con notables adaptaciones. Un juego de armonías perfectamente ensambladas que dieron como resultado un espectáculo fino y elegante, dulce y lleno de matices como anisete del bueno.

Puede que algún pasaje del espectáculo – en su meseta sobre todo – se hiciera algo plano sin algún número de ruptura. Quizás también que los artistas no tienen totalmente asumidos ciertos giros de estas composiciones como en su habitual repertorio flamenco… Pero nada de ello impidió un gran éxito de todo el grupo que radicó siempre en la acertada combinatoria de todos y cada uno de los elementos en liza creando un lenguaje muy propio de la época.

Para empezar, con las voces de Antonio Reyes y Jesús Méndez está casi garantizado el triunfo. El primero mece los bajos como si fueran muselinas y el segundo saca garra en los agudos incluso para cantarle al Niño en su cuna de ambrosías.  Juntos evidencian un entendimiento muy especial. Sobre todo si entre sendos intérpretes está Diego del Morao. Su guitarra  lució espectacular durante toda la velada tanto en los acompañamientos como en solitario y en sus fluidos diálogos con los músicos de cuerda.

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Elegante puesta en escena. Foto: Juan Luis Monge

Incuestionable el asombroso trabajo de Julio Lozano con el elenco instrumental formado por Elena López (piano) y la camerata  Sandra Raña y Belén Lucena (violín); Josías Caetano y Marta González (viola); Benjamín Rodríguez (violonchelo) y Antonio Corrales (contrabajo) creando una atmósfera envolvente pero siempre sonando a favor de la colectividad y el proyecto común, prestando un catálogo de armonías muy acertadas, como tejidas en la mejor sastrería.

Un conjunto de cuerda y piano que contó con el aderezo flamenco del coro de voces femeninas de Sandra Zarzana, Toñi Nogaredo y Macarena Reyes, así como Manuel Salado y Tate Nuñez a las palmas, junto a Luis de Periquín a la percusión.

Llegados a este extremo felicitar a Carlos Sánchez (Solo por Arte Producciones) por la apuesta, la limpieza escénica y por su labor de coordinación para que todo ensamblara como molde de mazapán en esta Navidad flamenca y clásica a partes iguales.

Así fueron desgranándose notas de fruta escarchada en composiciones como “Los Campanilleros”, “Gitanos y Payos”, “Nana de Jerez”, “Pobre Peregrino”, “Patriarca Manué”, “Sirva tu cuna”, “Balada del Niño Jesús”, “Mira qué bonita”, “A Belén Pastores”, “Diciembre”, “Nana de Belén”, “A los que cumplen tus leyes”, “Una pandereta suena”, … Alternándose los intérpretes hasta desembocar todos juntos en un fin de fiesta por bulerías y un bis sirviendo de guía a “Los Peregrinitos” (*) a los que ayudaron a pasar por el arroyo de la Victoria.

El Teatro Villamarta abandonó en este difícil año sus preocupaciones para disfrutar de esta Navidad de terciopelo que cambió el carrizo de la zambomba por las cuerdas también frotadas de violines y violas con el arco flamenco de Antonio Reyes y Jesús Méndez dejando ese sabor dulce sin empalagar.Como lo deja el anís del bueno.

José María Castaño @Caminosdelcante


(*) Gracias a nuestros caminantes os dejo un vídeo con el bis de “Los Peregrinitos”:

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