Nuestro artículo en la revista Al-Yacirat: “Manuel Morao, la guitarra cantaora”

Primero en Algeciras y esta mañana en la sede del Centro Andaluz de Documentación del Flamenco de la Junta de Andalucía se ha presentado el número de la revista Al – Yacirat dedicado al guitarrista Manuel Morao con motivo de la concesión el próximo 25 de noviembre de La XXIV Palma de Plata Ciudad de Algeciras que concede la Sociedad del Cante Grande de dicha ciudad.

Como quiera que Los Caminos del Cante ha colaborado con un artículo en esta publicación es el motivo de compartirlo con todos nuestro caminantes. Una forma de sumarnos a este homenaje con nuestra opinión sobre el perfile artístico de este gran intérprete de la guitarra flamenca de todos los tiempos.

Manuel Morao, la guitarra cantaora

El pasado mes de junio, coincidiendo con el nombramiento como Hijo Predilecto de la Ciudad de Jerez a Manuel Moreno Jiménez, tuve el inmenso honor de dirigir unas jornadas de estudio acerca de su dilatada carrera artística bajo el título “Encuentro con el conocimiento de Manuel Morao”.

Si tenemos en cuenta que el patrimonio de las ciudades no solo son sus catedrales sino también las personas que las habitan, y por ende sus artistas, este tipo de actividad debieran celebrarse con más continuidad. Acaso porque, como bien dijo su biógrafo Juan Manuel Suárez Japón, personalidades como Manuel Morao por su sapiencia y edad deberían pertenecer a esa categoría de sumos maestros a los que debiéramos acudir como quien se dirige a las fuentes más verídicas de la memoria del pueblo.

A lo largo de estas intensas jornadas, tuvimos la suerte de contar con Manuel Morao presente y participativo en todo momento así como personalidades de la talla de José María Velázquez Gaztelu o Manolo Sanlúcar. Durante dos días tuvimos la fortuna de adentrarnos en los conceptos y basamentos claves de una maestría sin precedentes. Pues, a sus lúcidos 87 años atesora unas vivencias que pueden considerarse una cátedra andante de alto valor para el flamenco o cante gitano – andaluz, como le gusta renombrar al arte jondo nuestro personaje.

A quien suscribe le tocó en suertes disertar sobre su discografía que representa, hoy día, un legado impresionante en virtud de las figuras que acompañó Manuel Morao. Más alguna que otra significativa aportación en el mundo de la guitarra solista como su “Concierto de Jerez” con Benito Lauret por citar un ejemplo.

Tras analizar al por menor su contribución guitarrística, desde aquellas viejas placas en pizarra con La Paquera de Jerez y otras que según él mismo dijo impresionó con La Perla de Cádiz, uno no puede por menos que considerar que, casi a la par de su cualidad como intérprete de las seis cuerdas, Manuel Morao es también todo un cantaor; un cantaor de palosanto si quieren, pero cantaor, sin duda.

Primero por su pertenencia a una gitanería bajo andaluza del Barrio de Santiago de Jerez donde sus ancestros fueron todos portadores de primer nivel del gemido cantaor. A aquellos niños, el cante se quedaba adosado desde la cuna al mismo ser; tal vez como una banda sonora que le acompañaría siempre por los vericuetos de su existencia.

Y no lo digo porque haya escuchado en alguna fiesta íntima cantar a Manuel Morao (con un oficio que ya quisieran algunos) sino porque hay que saber y mucho de cante en profundidad, para haber sabido acompañar a genios tan dispares en sus conceptos como bien demuestra su obra.

Desde el temperamento visceral de Paquera de Jerez a la dulzura de meloja de La Perla de Cádiz; desde la sobriedad ancestral de Antonio Mairena a la anarquía emocional de Manolo Caracol o desde esa musicalidad jondísima pero bien ordenada de Sernita al  llanto desbocado de su concuñado Fernando Terremoto, con quien ha rubricado una de las más auténticas estampas de la jondura de todos los tiempos. Todos ellos entre otros muchos intérpretes.

Hay que ir cantando a la par del cantaor o cantaora para acompañar con tanta justeza, ritmo, compás y armonía a artistas tan grandes como antagónicos en muchos casos, otorgando a cada uno su sitio y sabiendo sacar lo mejor de cada uno. Esto queridos amigos solo lo pueden hacer quienes, como Manuel Morao, tienen en su sangre un caudal de cante inagotable.

Por ello, por su magisterio, por cuanto nos ha dejado a todos en forma de legado, por su saber estar y cantar con seis cuerdas en las manos, por su señorío y elegancia…  esta justa Palma de Plata de la Ciudad de Algeciras se suma a su reconocimiento como Hijo Predilecto de Jerez.

Gracias Algeciras y como diría el cante de las Mirris: “Desde Algeciras a Jerez hay un carril”…

Con mi abrazo fraterno a la ciudad de Algeciras y mi enhorabuena a Tío Manuel Morao, fuente inagotable de sabiduría tan jonda como cabal.

José María Castaño @Caminosdelcante  (Onda Jerez Radio)

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