Flamenco & Sherry en Morería, especial Sanlúcar de Barrameda

El hecho de volver al año siguiente a un lugar que ha acogido con tanto cariño y entusiasmo alguna de nuestra actividades nos satisface enormemente. Y si es el emblemático Corral de la Morería de Madrid, que hoy mismo cumple 60 años, la satisfacción es doble. En esta ocasión con un Flamenco & Sherry de auténtico lujo, el que nos propone Armando Guerra (Taberna El Guerrita)  con algunos tesoros de las Bodegas Barbadillo de Sanlúcar de Barrameda. Seguir leyendo “Flamenco & Sherry en Morería, especial Sanlúcar de Barrameda”

Memoria del Compás del Cante: “Eva Yerbabuena, 2009”

(Por Luis Ybarra) La siguiente edición de la distinción Compás del Cante no tuvo lugar hasta el año 2009. En ella, al igual que en las dos anteriores, el premio se inclinó hacia el baile. Así Eva Yerbabuena, la artista más joven que figura en la amplia lista de galardonados, recibió la estatuilla que reconocía “su trayectoria, capacidad de expresión y proyección a nivel internacional de su arte”.  (Foto de portada: José Luis Álvarez)

Aunque nació en Alemania de forma casi accidental, con tan solo 15 días de vida Eva María Garrido se marchó a Ogíjares, donde descubriría el baile sobre la llanura de la Vega de Granada. Tal y como narran sus familiares más cercanos, ya de pequeña se estremecía cuando acariciaba la radio con su oreja. Era el flamenco lo que le rascaba en las postillas. Por lo que comenzó a prepararse con maestros como Enrique El Canastero, Angustillas o Mario Maya. Continuó sus estudios en Sevilla y, más adelante, dio el salto hacia La Habana (Cuba) en busca de la formación que un bailarín llamado Johanes García le podía proporcionar.

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Una jovencísima Eva Yerbabuena bailando en RTVE

Como su apellido artístico, su baile presentaba una frescura difícil de asimilar. Tenía el don de la transmisión y la delicadeza de las artes escénicas. Así empezó una carrera profesional que continúa creciendo y reinventándose hasta nuestros días. Y este comienzo tuvo lugar con la compañía de Rafael Aguilar, en el año 1985, en un espectáculo llamado “Diquela la Alhambra”. Desde ese momento, Eva Yerbabuena compartió escenario con las primeras figuras de este arte, como Javier Latorre o Merche Esmeralda, entre otros.

Pero ella era más que su propio baile. Tenía otras capacidades que no había tenido tiempo de experimentar. Y en el año 1998 lo demostró con la creación de su propia compañía, con la que ha desarrollado numerosos espectáculos exitosos, desde su primer “Eva” hasta algunas propuestas algo más complejas como “Huso de la Memoria” (2006) o ¡Ay! (2014).

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Eva Yerbabuena en su espectáculo “Ay!” en el Festival de Jerez 2004. Foto: Javier Fergó

Eva Garrido conoce el riesgo y el éxito. El esfuerzo, la vanguardia y el clasicismo de un arte que ha salido de los cuartos de cabales a los grandes teatros, abriéndose en canal para dejar pasar por su vereda todo lo que no se alivie del sentimiento. El flamenco no se mezcla con otras músicas; dialoga con ellas y se enriquece. Por eso es tan importante la labor de artistas como Eva Yerbabuena. Porque rebusca por tangos las ortigas que le muerden el cuerpo. Se rompe las muñecas en la seguirilla. Encuentra los duendes dentro y fuera de los cuartos. Y los echa a relucir a través del movimiento.

En la actualidad, la niña que se flagelaba con los quejíos que le brindaba la radio, es Medalla de Andalucía, ha recibido el Premio Max en diferentes categorías y está considerada como una de las bailaoras más interesantes del siglo XXI. En cada espectáculo ofrece una perspectiva diferente de lo que ha encontrado por los anales de la emoción. Y su nombre lleva implícito un ayeo desmesurado. Quien la vio lo sabe.

Eva Yerbabuena entrevista
Eva retratada en la actualidad. Foto: La Voz del Sur

Desde estas líneas, queremos a agradecer a Eva María Garrido “Yerbabuena” su colaboración, pues, a pesar de su dilatada agenda, nos ha regalado esta entrevista para el disfrute de todos los caminantes.

Entrevista Eva Yerbabuena

P: ¿Qué supuso para ti ganar el Compás del Cante?

Eva Yerbabuena: Al principio ni me lo creía. Era un honor para mí no solo por todo lo que conlleva tener ese premio, sino por todas las personas que ya lo habían recibido. Uno se considera joven para ese reconocimiento, por eso me quedé tan asombrada. Lo que sentí después fue el orgullo de haberlo recibido y la responsabilidad de llevarlo lo más dignamente posible.

P: ¿De dónde viene el apellido artístico de Yerbabuena?    

R: El apellido artístico me lo puso Francisco Manuel Díaz, que es guitarrista y guitarrero. Me lo puso para heredar el nombre del cantaor Frasquito Yerbabuena. Así que él fue quien me bautizó. A mí la verdad es que me encantó, y por eso se me quedó.

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Eva en un pasaje de “Flamenco” de Carlos Saura 

 P: ¿En qué bailaores/as te has fijado más a la hora de bailar?

R: Prácticamente en todos. Carmen Amaya, Farruco, Manuela, Angelita Vargas, Carmen Mora, Mario Maya, El Güito… La verdad es que no ha habido ninguna persona de la que no haya aprendido. Casi nadie en quien no me haya fijado. No podría decir solo uno porque son muchísimos, y todos me han aportado cosas.

P: ¿Cuál considera que es tu papel en el flamenco?

R: Trato de seguir trabajando y seguir mi intuición. Cada espectáculo que realizo no lo hago queriendo. Con esto me refiero a que tengo mi forma de crear y escenificar mis inquietudes, y todo eso aparece una manera natural. En definitiva, mi labor es tratar de que mis sueños dejen de serlo.

Luis Ybarra @flamencojondo

Programa.- Presentamos la remasterización de “Los Chiquitos de Algeciras” (I)

Gracias al amigo Fernando Bravo recibimos de la discográfica  Warner Music y como un auténtico regalo el doble disco CD remezclado y remasterizado de “Los Chiquitos de Algeciras” (Antología Inédita; 1961 – 1988) – Las primeras grabaciones de Pepe y Paco de Lucía cuando eran apenas niños.

Es un trabajo sorprendente ya que ambos demuestran pese a su corta edad (14 y 12 años) unos conceptos muy avanzados y una gran soltura. Escuchamos algunos cortes mientras intentamos desenredar un asunto concerniente a las fechas originales de estos registros, gracias al texto que acompaña el doble CD y que firma el amigo y compañero José Manuel Gamboa; a la sazón productor artístico del trabajo.

Pueden escuchar el programa en nuestro podcast de “Los Caminos del Cante – Onda Jerez Radio” en ivoox:

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Memoria del Compás del Cante: “Merche Esmeralda, 2006”

(Por Luis Ybarra).- El Compás había sido duramente golpeado con el fallecimiento de Antonio Gades, La Paquera y Chocolate, antiguos homenajeados por este premio. Por eso en el año 2006 el galardón lució un brillo oscurecido. Pero a fuerza de golpes se forjan los metales, bien lo saben las fraguas, y la distinción, sin olvidar el eco de su memoria, se volvió a inclinar hacia la belleza de la escuela sevillana de baile. Así Merche Esmeralda se convertiría en la siguiente “Nobel de Flamenco”.

Fue en la ciudad de Sevilla, la que Cernuda dibujó con poemas de ensueño, donde nació Mercedes Rodriguez Gamero, conocida como Merche Esmeralda, en el año 1947. Desde pequeña mostró un gran interés por la música, lo que le llevó a ingresar en la academia de Adelita Domingo para desarrollar su cante y su baile. Aunque, como muchas otras niñas de la época, pronto se inclinó hacia la danza. A los 12 años de edad, entró a formar parte de los espectáculos de las Galas Juveniles. Y algunos años más tarde, en una de sus primeras actuaciones como solista, mostraría sus extraordinarias cualidades sobre el escenario. Tanto es así que el mismo Antonio Mairena rompió a cantarle de manera espontánea. Así es el flamenco.
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Frame de Merche Esmeralda en TVE en los años 70

Y fue en Algeciras, algunos años más tarde, cuando Matilde Coral descubrió la hermosura de sus manos, que dibujaban versos de arena en cada compás. Entonces la maestra se volcó con ella, potenciando sus cualidades innatas. Merche Esmeralda despuntaba y su gracia exquisita le llevó a hacerse con el Premio Nacional de Baile en el Concurso de Arte Flamenco de Córdoba. Comenzaban los años 70. Y con ellos importantes apariciones en televisión.

La sevillana viajó junto a su baile por diferentes países, representado en sus espectáculos un concepto único de este arte. El concepto que le brindaron las mantones de manila de su tierra natal. Y así se lo mostró al mundo, mientras alternaba su actividad impartiendo algunas clases magistrales. En 1989 fundó el Ballet de la Región de Murcia, donde dejaría obras como “El cielo Protector” y formaría a bailaores de la categoría de Joaquín Cortés.

Más adelante, en los 90, participó en dos películas trascendentales bajo la dirección de Carlos Saura: “Flamenco” y “Sevillanas”. Y la guajira se plasmó en la historia entre delicias y abanicos. Porque así ha sido Merche Esmeralda: encanto sutil y amor por la danza. Una hermosura de extremada delicadeza. Una mujer con lino en las entrañas. Un cuerpo que huele a naranjo y baile. Decía una copla que primero nació Sevilla y luego fueron las flores. Ahora la voz de una esmeralda lo ha dicho:

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Merche Esmeralda braceando con su elegancia natural. (Foto: Galaxia Flamenca )
 
Entrevista Merche Esmeralda.

¿De dónde viene tu apellido artístico: Esmeralda?
Yo me llamo Mercedes Rodríguez y mi representante, Pulpón, cuando yo era niña y ya bailaba por algunos sitios, me dijo que Rodríguez no sonaba, que lo tenía todo el mundo. Entonces, mi madre, mi tía y mi abuela, una noche sentadas en una mesa camilla, comenzaron a hablar de nombres. Mi madre tenía unos pendientes, un anillo y un broche con esmeraldas, y cuando ella se lo ponía, yo siempre se los pedía porque me encantaban. Y en esa conversación mi abuela sugirió el nombre de Merche Esmeralda. Así me lo pusieron.
 
– ¿Qué recuerdas del momento en el que Antonio Mairena comenzó a cantarle de forma espontánea?
Yo tenía 16 años. Lo viví como un sueño. No me podía creer que Don Antonio Mairena, que iba con Don Juan Talega, bajara y espontáneamente empezara a cantar. Eso no estaba preparado. Tanto fue así que yo lo que hice fue bailarle al cante. Él me hizo un romance, que fue una preciosidad, y después, en una llamada que le hice, sacó un pañuelo; yo sabía que cuando él hacía eso era que se metía ya para adentro. Entonces me recogí debajo de él. ¡Fue todo tan intuitivo y tan bello! Lo recuerdo como una de las noches más hermosas de mi vida. Ahí empezó mi historia. Porque al día siguiente los periódicos hablaron de la proeza de Antonio Mairena y de una niña vestida de blanco con unos brazos de paloma, que se llamaba Merche Esmeralda.
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Pose de Merche Esmeralda. Foto El Correo web

– ¿En quién se ha fijado más a la hora de bailar?

 La verdad es que tuve la suerte de estar con los mejores del momento. Antiguamente los primeros que salían a actuar siempre eran los teloneros. Junto a otras niñas salía a hacer fandanguitos de Huelva, alegrías y otros bailes para calentar el ambiente. Luego ya salía Matilde Coral, Trini España, Farruco o Rafael El Negro… Yo era como una esponja. Y qué mejor escuela que esa. Yo cogía todo lo que me gustaba, tanto de los maestros como de los compañeros. Y así me fui formando, porque no había tantas escuelas.

 – ¿Tiene algún lugar donde le sea más especial bailar?

En mi tierra, por supuesto. La adoro y siempre me ha gustado bailar aquí. Aunque Sevilla es mucha Sevilla, y también me ha llenado de terrores. Siempre tuve ese doble sentimiento: el miedo y el placer de hacerlo. También ha habido otras ciudades que me acogieron con cariño, como Madrid, donde me desarrollé más como bailarina y encontré muchas oportunidades. Y ya por último los grandes teatros del mundo, como el Metropolitan de Nueva York o el Kremlin de Moscú. Es precioso poder contar esas cosas.

Luis Ybarra.